Masa monetaria M2 global (liquidez global)
26 de mayo de 2026
Hoy en el video de apertura, Cárpatos se ha referido a un estudio de Jeroen Blokland usando la masa monetaria M2 global. Obviamente, este tipo de cálculos se debe tomar con un poco de cuidado, porque se están añadiendo simplemente emisiones de moneda de diversos países, con el problema asociado a los cambios de divisas que puede haber a lo largo del tiempo.
Asumiendo que los números son básicamente aceptables, se puede ver una extraña tendencia alcista en este gráfico. Digo extraña porque hay varias cosas que son difíciles de explicar. La masa monetaria disponible en el mundo parece crecer y crecer con el tiempo.
El gráfico que aporta se inicia en 2005 y continua hasta el 2026. En este periodo, el dinero en circulación global se ha multiplicado por 4. He añadido yo algunos puntos de referencia (esas líneas azules verticales).
Por ejemplo, como elementos reseñables se pueden citar los siguientes:
- En el periodo 2005—2008, la pre-crisis subprime del 2008, la masa monetaria subía, quizá no demasiado, pero subía
- En el periodo 2008—2020, después de la crisis subprime del 2008, la masa monetaria sube y sube mucho. Esto es debido a la inyección de dinero de los bancos centrales para tratar de controlar la crisis. Nótese que se está inyectando dinero al sistema durante más de 10 años y que la cantidad acumulada es considerable.
- En el breve periodo de 2020—2022, en la crisis del COVID, hay otra buena inyección de dinero.
- En el periodo de 2022—2023, se corrige algo la masa monetaria.
- Sin embargo, a partir del 2023, vuelve a subir la masa monetaria
El autor del estudio se pregunta por qué hay un incremento de la masa monetaria M2 ahora mismo (desde 2023 en adelante), si no hay ninguna crisis —oficialmente— que justifique la inyección de liquidez en el sistema, y además, esa inyección monetaria es a buen ritmo.
La explicación que aporta el autor es la siguiente: por un lado, los mercados están preocupados por la inflación, que sube. Como consecuencia, se exige más rentabilidad a la deuda emitida por los estados para compensar el aumento de la inflación, lo que empuja al alza la rentabilidad de la deuda. Pero por otro lado, hay muchos países muy endeudados y cada año tienen que pagar mucho dinero en intereses de la deuda. Cuando se incrementa la rentabilidad de la deuda, los costes de intereses de la deuda se vuelven demasado altos para los estados muy endeudados. En ese punto aparecen los bancos centrales, que se encuentran con dos objetivos divergentes: por un lado, deben luchar contra la inflación (lo que implicaría reducir la masa monetaria) y por otro hay que pagar los intereses de la deuda (que se puede conseguir aumentando la masa monetaria en circulación) y para evitar problemas en los estados, generan más liquidez.
El autor además proporciona un dato muy revelador: más del 70% de las transacciones financieras del mundo son para refinanciar deuda que vence. Solo el 30% de las transacciones financieras van a financiar actividad económica nueva (una hipoteca, una fábrica, un empresa ...).
La economía real no crece más porque la mayoría del dinero que hay en circulación solo se utiliza para refinanciar deuda y no llega a la economía real.
Según esto, los bancos centrales no podrían reducir la inflación (limitando o reduciendo la masa monetaria) porque eso provocaría problemas de financiación a los gobiernos.

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