25 años del pinchazo de la burbuja punto com
Ayer, 24 de marzo de 2025, se han cumplido exactamente 25 años desde que se alcanzase el pico de valoración del S&P500 previo a la corrección que sigió por el pinchazo de la burbuja .com. Ese 24 de marzo de 2000, el S&P500 cerró en los 1527.35 puntos.
El final de la burbuja de inversión en valores que tuviesen cualquier relación con Internet dejó varias lecciones para los inversores, una de ellas, la velocidad con la que se corrige una burbuja especulativa.
La burbuja .com se gestó durante los últimos años del siglo XX. El surgimiento de Internet generó una gran atracción por empresas de todo tipo que tuviesen alguna relación con esa 'nueva' tecnología, que prometía (y cumplió) revolucionar el mundo tal como se conocía.
Desde mediados de 1995 hasta marzo de 2000, el S&P500 casi triplicó su cotización. En aquellos años muchas empresas identificaron una oportunidad en la llegada de Internet, y aprovecharon un contexto en el que los inversores invertían en empresas relacionadas con el .com. Además, muchos bancos de inversión alentaban la entrada de capital en la tecnología y la FED mantenía los tipos de interés bajos, lo que también era atractivo para la inversión.
Después de varios años de grandes ganancias en los mercados de varlores, en los meses previos al 24 de marzo de 2000 empezaron a aparecer algunas señales.
Una de las señales más importantes fue la subida del tipo oficial del dinero por parte de la FED. En junio de 1999 los tipos estaban al 4.75% y comenzó a subirlos hasta alcanzar el 6.25% en mayo de 2000. Esta subida del tipo oficial del dinero hizo temer el daño que esto podría suponer, en particular, para aquellas empresas que se habían endeudado por encima de lo razonable. Y esto no era lo menos común, en un momento en el que muchas empresas habían optado por una estrategia de crecimiento 'a cualquier costa', gastando grandes cantidades en marketing, para tratar de ganar cuota de mercado.
Además de la progresiva subida de los tipos oficiales de interés, el 13 de marzo del año 2000 se supo que Japón había vuelto a entrar en recesión técnica. Japón ya había sufrido una recesión los 2 años anteriores y su nueva recaída empezó a poner nerviosos a muchos inversores por el temor a que eso significase un frenazo en la economía mundial.
El día 20 de marzo, se publica un artículo en una prestigiosa revista económica que avisa de que muchas compañías tecnológicas relacionadas con Internet, estaban falseando las cuentas, anotando como efectivo ya cobrado, pagos asociados a contratos con plazos de años, que se irían cobrando en el futuro, si es que efectivamente llegaban a cobrarse, claro. La primera empresa que reconoció públicamente aquella forma sui generis de contabilizar los beneficios fue MicroStrategy, el mismo día 20, y rehizo las cuentas pasando de tener beneficio a pérdidas y cuya cotización bajó un -60% en un solo día.
El día 21 de marzo, se produjo uno de los aumentos del tipo de interés por parte de la FED. Pero esta vez ocurrió algo que no estaba previsto: la curva de tipos de la deuda de Estados Unidos se invirtió, lo que se considera tradicionalmente como un presagio del inicio de una recesión económica en los siguientes meses.
El Nasdaq 100 había hecho máximo el día 10 de marzo de 2000. En abril la corrección parecía ya en marcha: una sentencia judicial contra Microsoft por monopolio genero un -15% en sus acciones, lo que además coincidió con la publicación de varios artículos que alertaban de sobrevaloración en las cotizaciones.
Hay varios datos que indican que la situación actual no es igual a la que había en el año 2000. Para empezar, la formación de la burbuja del 2000 fue mucho más rápida que la que se ha vivido en la bolsa en los últimos años. Además, hay un diferencia muy importante, los beneficios.
Las grandes tecnológicas actuales se encuentran entre las empresas más rentables del mundo, con una estabilidad financiera envidiable, si se tiene en cuenta su endeudamiento (y no todas están endeudadas) y las previsiones de beneficios futuros. En el año 2000, muchas empresas tecnológicas no tenían beneficios y realmente su cotización se basaba en una promesa de estar entre los grandes ganadores en el futuro. Hubo algunas excepciones, como Microsoft o Amazon (que ya existía en aquél momento), pero estas empresas no eran la norma general.
Según algunas estimaciones, en el año 1999, el Nasdaq 100 cotizaba a un PER de 90, mientras que ahora, el PER del Nasdaq 100 es de 35. Aunque la situación actual se pueda considerar de sobrevaloración y realmente es una ratio superior a la media histórica (que es de 33 el 24/3/2025), la verdad es que hay una diferencia evidente con la situación previa a la crisis del año 2000.
Una nota sobre MicroStrategy
MicroStrategy, ahora denominada solo Strategy, cotiza ahora a los mismos 333$ que tocó en los máximos del año 2000, hace 25 años.
Ha cambiado de denominación, aunque sigue realizando prácticas de riesgo. La empresa vende software, y además ahora atesora bitcoins.
La cotización de las acciones de MicroStrategy había pasado de 7 a 333$ y el 20 de marzo de 2000, bajaron un -62% hasta los 120$ en el día. En las sesiones siguientes bajaron hasta los 63$, otro -50%. A finales de mayo valía 20$ y a finales de año cotizaba por debajo de los 10$.
A la SEC no le gustó la reformulación de las cuentas y abrió una investigación, que terminó con el pago de una multa por manipulación de las cuentas.
25 años después, las acciones vuelven a cotizar cerca de esos 333$. En otra casualidad histórica, las cuentas de la empresa también presentan ahora algunas sospechas preocupantes. La empresa continúa vendiendo software, en un negocio que no es rentable. Sin embargo, también invierte grandes sumas en bitcoins, que pide prestado al mercado, endeudándose. En enero de este 2025 anunció su intención de ampliar capital por 21000 millones de $ y de emitir otros 21000 millones en renta fija. Con este dinero, solo pretende comprar bitcoins ... y cubrir gastos corrientes. Esto no es una buena señal, ya que indica que el negocio del software no genera dinero suficiente para cubrir las necesidades de gasto del día a día, como los sueldos de los trabajadores.
Sin embargo, la inversión en bitcoins se supone que es de largo plazo, y además, la inversión en divisas (o en oro) no genera rendimiento directo, no hay dividendos, solo se gana o pierde, la diferencia en el cambio. Pero si la inversión es de largo plazo, no se deberían vender aunque generen beneficios por el cambio. Por tanto, la empresa no tiene beneficio por el software que vende, ni va a tener rendimiento de los bitcoins que mantenga.
Por si esto fuese poco, se estima que MicroStrategy atesora medio millón de bitcoins, lo que hace que sea muy sensible a las variaciones en la cotización del bitcoin, pudiendo llegar a tener que soportar grandes pérdidas latentes en su reserva de bitcoins. Y eso sin contar el previsible apalancamiento financero en las compras de la criptomoneda.
Ya hay algunos signos de alarma en la empresa. Por ejemplo, en febrero, la empresa emitió participaciones preferentes, un instrumento que ya se utilizó por parte de las cajas de ahorro españolas en la crisis financera posterior al 2008. La empresa está emitiendo deuda compleja para financiarse y usa sus acciones para pagar los préstamos, un mecanismo que también recuerda a lo que hizo ENRON en tiempos de la burbuja punto com.
MicroStrategy además de ser muy sensible a las fluctuaciones en el cambio del bitcoin, también será muy sensible a las variaciones en su cotización, porque si la cotización de sus acciones baja, le será muy difícil devolver la deuda mediante sus acciones. La única forma de resolverlo sería una liquidación de sus bitcoins, lo que sería difícilmente asumible por el mercado del bitcoin.
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