Crisis financiera de 1907: el origen de la Reserva Federal
La crisis financera de 1907 tiene ciertas similitudes con la situación actual, aunque también hay grandes diferencias.
En 1901, Estados Unidos empezaba a ser una potencia económica que estaba en plena expansión, pero con un punto débil en su sistema financiero: no había un banco central que ofreciese una red de seguridad. Por tanto, no había prestamista de última instancia y cuando había una crisis (y en un perido de varias décadas antes y después del año 1900 hubo varias crisis bancarias), cada banco quedaba a su suerte. La confianza en los bancos era el único recurso para mantener los depósitos y la liquidez.
Una de las similitudes que se puede observar en relación a lo que ocurría en 1901 es el auge de las apuestas que existe hoy en día y que ya existía en aquél entonces.
Hoy en día se da un curioso ejercicio masivo de apuestas en bolsa, especialmente en la bolsa de Estados Unidos, donde se realizan millones de operaciones diarias en contratos de opciones con vencimiento (Zero Days to Expiration (0DTE) options) en el día sobre el índice S&P 500. Este tipo de opciones es una apuesta: se apuesta a que hoy el índice o alguna acción del índice sube o baja, en función del tipo de opción que se esté usando. Si el índice o la acción no se mueve en la dirección de la apuesta hecha, se pierde lo que cuesta el contrato. Básicamente, como si fuese una apuesta a la dirección del movimiento al final de la sesión. Hoy en día existen también las opciones binarias, pero en España están prohibidas para los minoristas por estar considerado un instrumento de inversión de alto riesgo.
Además de esto, ahora, en 2026, los mercados de predicción están de moda y se apuesta por casi cualquier cosa imaginable.
En 1901, las casas de apuestas (denominadas "bucket shops"), que eran clandestinas, eran comunes y se podía apostar por el siguiente movimiento de una acción cotizada, si subiría o bajaría, prácticamente lo mismo que una opción 0DTE.
En este 2026, los fondos cotizados (ETFs) apalancados están en auge, lo que permite multiplicar la rentabilidad diaria de las acciones o de un índice. Y el último invento actualmente, que son los futuros perpétuos, permiten llegar a un apalancamiento de 100 veces.
En 1901, los apostadores operaban con margen, con apalancamiento, con sus apuestas multiplicadas por hasta 10 veces o más.
Una de las primeras lecciones de la crisis de 1907, es que la especulación es difícil de aislar. Los apostadores pueden usar diversos ámbitos de su vida para apostar. Y eso es algo que no ha cambiado en los últimos 100 años. Los mercados de predicción como se los denomina actualmente, permiten apostar igual por el precio del bitcoin dentro de 15 minutos, por la victoria de un partido político en unas elecciones, por quién será elegido próximo papa o por el número de tantos marcados en un partido cualquiera. En 1901 igual que 125 años después, esto se presenta como un proceso de democratización en el acceso a las apuestas.
En 1901, en las bucket shops se podía apostar por si la próxima cotización de una acción del mercado de valores subiría o bajaría, o lo que es lo mismo: una apuesta por un resultado binario. Esto hacía que la gente pensase que participaba en algo de los mercados de capitales regulados y tenía dos ventajas fundamentales: podía operar con tan solo 10 dólares y además hacerlo de forma apalancada, multiplicando la apuesta incluso por 30 veces o más. Y en la bolsa eso no era igual de fácil: los brókeres de la época raramente aceptaban órdenes de menos de 100 acciones y usualmente utilizaban apalancamientos mucho más bajos. Por poner un ejemplo, en 1905 apareció una noticia que indicaba que un camarero ganó 100.000 dólares (de la época) apostando con acciones de la empresa Brooklyn Rapid Transit Co.
E igual que ahora, una vez que el juego empieza a parecer divertido, también se vuelve potencialmente adictivo. Y cuanto más duran las rachas de suerte, más lejano parece estar el día en el que pueda haber un ajuste de cuentas.
En 1901 la economía de Estados Unidos estaba en pleno auge y muchos bancos se dedicaban a fusionar empresas de sectores enteros con el fin de limitar la competencia, minimizar la competencia y maximizar el atractivo de estos sectores para los inversores. Entre los inversores surgió una fiebre por la inversión en conglomerados industriales dedicados al estaño, cobre, petróleo, generación de electricidad, la avena, molienda de harina, creación de muebles, la cerámica, el bórax (un potente limpiador, desinfectante y repelente de plagas), el cuero e incluso ataúdes.
En 1901 U.S. Steel se convirtió en la primera empresa en alcanzar el valor de los mil millones de dólares y generó entre los inversores un entusiasmo similar al que haya podido generar en 2026 la salida a bolsa de SpaceX que ha sido la primera salida a bolsa de una empresa con una valoración de un billón de dólares.
El mercado de valores subió un 10% en 1900, otro 20% en 1901 y otro 5% en 1902. Hubo una caída de un -42% en 1903, pero después, en 1904 subió un 83% y en 1905 casi un 44%. En 1906 hubo una pequeña bajada de un -7%, quizá debido a un gran terremoto que hubo en San Francisco ese mismo año.
Pero, por fín, en 1907, llegó una crisis y el mercado bajó un -47%. En aquella época existían sociedades fiduciarias que trabajaban de forma similar a cómo trabaja hoy en día la banca en la sombra (shadow banking). La banca en la sombra son participantes del mercado de inversión como los denominados fondos de cobertura o de inversión libre (hedge funds) o fondos del mercado de capitales y fondos de inversión alternativa que realizan inversiones directas en una empresa u ofrecen crédito cuando los bancos regulados no lo hacen, precisamente porque este tipo de sociedades técnicamente no son un banco y por tanto no están sujetas a la misma regulación. A principios del siglo XX, estas sociedades fiduciarias habían prestado enormes cantidades de dinero a empresas con mucho riesgo, especuladores inmobiliarios y operadores de bolsa.
En aquellos momentos, en 1907, en Estados Unidos, ya había una recesión posiblemente ocasionada por el terremoto de San Francisco. La economía de Estados Unidos hasta ese momento era muy dependiente del ciclo agrícola. Normalmente el dinero estaba en dos ciudades con grandes bancos: Nueva York (el centro financiero del este) y San Francisco (el centro financiero del oeste), hasta que se pagaban las cosechas, momento en el que el dinero viajaba desde Nueva York hacia los bancos regionales. Sin embargo, en 1906 el terremoto de San Francisco ya trastocó estos flujos: supuso problemas financieros en todo el oeste y obligó a destinar grandes cantidades de recursos a reconstruir San Francisco, lo que supuso escasez de capital y afectó a los flujos habituales de dinero.
La chispa de la crisis financiera y bursatil fue un intento fallido de hacerse con el control de una compañía de cobre, la United Copper Company, y lo que inicialmente parecía un episodio aislado terminó transformándose rápidamente en una crisis financiera. La operación que se orquestó para hacerse con el control de la empresa, implicaba un intento de estrangulamiento de posiciones cortas en la compañía, para forzar la recompra de las acciones para su devolución. Para hacer esto, es necesario mucho dinero, ya que hay que hacer subir el precio de las acciones de una empresa cotizada, por lo que estuvieron involucrados más de una docena de bancos y varias sociedades fiduciarias. Cuando la operación fracasó y afectó a la liquidez de los bancos que la apoyaron, estos terminaron quebrando. Todos los intervinientes en la operación sufrieron pérdidas que se propagaron a sus bancos y las sociedades fiduciarias asociadas. Como resultado una semana más tarde la tercera mayor sociedad fiduciaria de Nueva York estaba en la ruina. La quiebra de esta sociedad extendió el temor al resto de los fondos de la ciudad y los bancos regionales retiraron sus reservas de los bancos de Nueva York.
Además, en aquella época, los bancos del interior de Estados Unidos eran contrapartes de los bancos de Nueva York, por lo que una crisis de liquidez también les afectaba. Por tanto, en aquel momento se produjeron retiradas masivas de depósitos de los bancos por parte de los particulares, ya que temían que las sociedades fiduciarias poco fiables quebrasen y con ello se arrastrase a los bancos. Así, Estados Unidos simplemente se quedó sin dinero (liquidez). La ciudad de Kansas tuvo que pagar a sus empleados con bonos canjeables por bienes en las tiendas.
La situación podría haber sido incluso peor si no hubiese sido por la invervención del banquero J. P. Morgan y D. Rockefeller que invirtieron grandes sumas de su propio dinero, entregando decenas de millones de dólares en préstamos y depósitos a los bancos más comprometidos. Y J.P. Morgan puso a su Banca Morgan como prestamista de última instancia, dispuesto a facilitar la liquidez necesaria. Además, convencieron a otros banqueros de Nueva York, para que prestasen efectivo a la Bolsa de Nueva York para evitar su cierre temporal y una caída aún mayor de los precios de las acciones. Además, la empresa U.S. Steel que era propiedad de J.P. Morgan adquirió la Tennessee Coal, Iron and Railroad Company (TC&I) para evitar la quiebra de un broker que había realizado un préstamo respaldado por acciones de esta empresa.
Esta crisis fue de corta duración, en 1909 estaba solucionada, pero este fue uno de los peores desastres financieros de la historia de Estados Unidos, y convenció a Estados Unidos de la necesidad de disponer de un prestamista de último recurso estable que no fuese el J.P. Morgan de turno que estuviese dispuesto a ello, lo que condujo a la creación de la Reserva Federal en 1913.
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