"Culturilla" financiera básica
16 de agosto de 2026
Voy a escribir esta entrada, sobre cultura financiera básica, por dos motivos de los que estoy verdaderamente asombrado. Reconozco que oigo, de vez en cuando, entrevistas de inversores, más o menos conocidos, que suelen utilizar, casi sistemáticamente, la misma aseveración: 'esto no lo enseñan en la escuela/facultad, y deberían', y esto referido a cosas bastante simples sobre cultura financiera básica: qué es la inflación, que es el interés compuesto, los tipos de inversión que existen, etc. Y esto lo oigo una y otra vez. No tengo claro si es un simple recurso o si realmente existe esa "carencia" de conocimientos básicos en la inmensa mayoría de la gente. Personalmente espero que no, pero quién sabe. Y este era el primer motivo. El segundo de los motivos para mi asombro, es que me parecería aún peor que hubiese gente (y lo peor de todo es que sería mucha gente) firmando una hipoteca, sin saber cómo funciona el interés compuesto, o simplemente viviendo sin saber lo que es la inflación ... y yo en este blog poniendo gráficas con líneas y hablando de patrones de velas ...
Aunque dudo que yo pueda ayudar a alguien que lea este blog explicándole estos conceptos, pero por si alguien aterriza en él por primera vez o si da con esta entrada buscando una explicación a alguno de los conceptos que describe, voy a intentar incrementar la 'entropía' del sistema y aportar mi granito de arena proporcionando mi propia explicación a algunos conceptos básicos sobre economía 'de andar por casa' y por qué es bueno (o incluso necesario) invertir el dinero del que se disponga, en vez de mantenerlo parado en la cuenta del banco. Mis disculpas por adelantado si alguien encuentra este contenido demasiado básico, intentaré en la medida de mis posibilidades ser claro, conciso y didáctico y si pudiese, aportaré algún dato que pueda resultar interesante o desconocido o algún concepto en el que normalmente no se haya pensado. Si consigo no aburrir a quien pueda leerlo, ya me daré por satisfecho.
La inflación
De forma quizá demasiado simple, podríamos definir la inflación como el aumento del coste de un bien (o servicio) según pasa el tiempo. El bien en cuestión no mejora, no tiene más opciones, no aumenta en su cantidad ni su calidad, es lo mismo, pero más caro.
Me extraña que alguien pueda decir que esto es desconocido para 'el gran público'. Puede ser desconocido para un niño de 10 años, pero después de una determinada edad te das cuenta de que la mayoría de las cosas cada vez cuestan más, según pasa el tiempo. Seguro que en algún momento hemos oído una expresión como 'vas a comprar y un billete de 50 ya no vale para nada' o 'los billetes de 50 vuelan de la cartera'. Y sí, uno de los responsables de esto es la inflación.
Curiosamente, a la inflación la denominan 'el impuesto de los pobres', como si los pobres no sufriesen otros impuestos que reciben precisamente ese nombre: 'impuesto'. De hecho, no se si me puedo imaginar un pobre tan pobre que no soporte ningún impuesto. Un pobre que pida dinero en la calle y compre una barra de pan, paga el IVA, que será un tipo reducido, pero que ahí está. Y si se tiene que comprar unos calcetines también paga el IVA. El IVA es un impuesto omnipresente y casi, casi, omnipotente. Si tienes una vivienda, por la luz eléctrica pagas el IVA y el impuesto especial de la electricidad. Si tienes un vehículo, por el combustible pagas IVA y el impuesto especial de hidrocarburos. No se si alguien puede librarse de todos los impuestos, por pobre que uno sea. Y no tener que hacer la declaración de la Renta, no es no pagar impuestos.
La inflación aparece ... de diversas maneras y formas.
Hace mucho tiempo que los países no son comportamientos estancos, hay comercio entre ellos. Si las importaciones suben de precio, eso hace que haya un incremento de precios (medio) en el país que hace la importación. Y eso ya es inflación. Esto ya es una vía para que haya inflación, importándola. En un país tan dependiente de las importaciones como es España y en el caso de algunas en particular se puede decir que toda Europa, el encarecimiento de las importanciones influye mucho en la inflación. Un ejemplo evidente actualmente es debido al incremento del precio del petróleo. Europa entera es deficitaria de petróleo (y de gas y de otras cosas) y lo importa en grandes cantidades. La fluctuación del precio del petróleo influye mucho en la inflación, porque no es sólo el efecto que sufres cuando vas a llenar el depósito del vehículo. Además, el transporte es fundamental en una sociedad como la nuestra y muchos bienes se transportan como materia prima hasta donde se procesan y después una vez procesados hasta su lugar de venta. Si además los bienes pasan por varios procesamientos es muy posible que tengan que moverse a varias localizaciones distintas, mediante vehículos. Lo que explica que el aumento del precio del petróleo repercuta mucho y muy rápido en el precio de muchos productos. Y esto solo es un ejemplo. Porque toda Europa importa muchas cosas hechas fuera y que también influyen en el precio de otros bienes: materias primas, productos químicos, productos farmaceúticos, maquinaria, vehículos, tecnología electrónica, etc.
El aumento de demanda de un bien (o servicio) escaso también se puede traducir en inflación. Los vendedores de un determinado bien que tiene más demanda de la oferta existente pueden variar su precio al alza, ante la demanda existente. El precio de ese bien (o servicio) puede subir hasta que la demanda y la oferta se ajusten. Voy a poner un ejemplo un poco disparatado. Si quieres comprar un bolso Birkin original hay que pagar entre 9.000 y 12.000 € en una tienda. Alguien podrá pensar, 'si sólo es un bolso', y sí, es sólo un bolso, según la publicidad de materiales extra-exclusivos, hecho a mano, en Francia (nada menos) y, y esto es lo que ilustra mi ejemplo: con una extrategia de producción limitada que 'crea' una oferta menor a la demanda. El fabricante pone el precio que cree oportuno porque puede, porque hay gente dispuesta a pagar por ese bolso más que otros para poder tenerlo y eso permite que el fabricante fije el precio de un bolso en 12.000 €. Se pueden poner otros ejemplos: NVidia pone el precio que cree oportuno a sus tarjetas gráficas porque apenas tiene competencia y tiene más pedidos que producción, no sabemos si podrían ser más baratas. Y esto mismo pasa con otros productos y servicios, donde se paga un precio influído por su escasez o exclusividad.
Hay una tercera forma de generar inflación, que 'normalmente' no se suele mencionar (o al menos, yo no la suelo ver): el banco central y/o el ministerio de economía. La cantidad de dinero en circulación (eso que ahora llaman 'liquidez') afecta a la inflación. Permitidme retrotraerme al s. XVII. En aquél momento, en España entraba oro y plata procedente de América. En la Universidad de Salamanca, en aquellos años, ya se dieron cuenta de que el exceso de dinero en circulación reduce su poder adquisitivo y eso hace que se eleve el precio de los bienes. En Salamanca se dieron cuenta (porque lo sufrieron) y describieron la inflación como 'fenómeno monetario' 400 años antes que las teorías económicas modernas.
Y alguien me dirá, bueno esto último era en plena conquista de América, algo dificilmente repetible o trasladable a nuestro tiempo. Y sí, es cierto, pero la inflación como fenómeno monetario no apareció en aquél momento, ya existía de antes, sólo que nadie lo había puesto por escrito. Los emperadores romanos cambiaban el peso o la aleación de las monedas (los denarios) para disminuir la proporción de plata, de forma que con 1 Kg de plata cada vez se acuñaban más monedas. Esto aumenta de la inflación, porque aumenta la cantidad de dinero en circulación (liquidez). En tiempos del emperador Caracalla el denario tenía menos del 50% de plata. Seguramente alguien pensará que esto no se notaba ... pero sí se notaba: en el siglo IV las legiones romanas, que cobraban en denarios, exigieron cobrar en algo más estable y menos 'devaluable', en oro, y se tuvo que crear la moneda solidus para pagarlos, de donde proviene nuestra palabra sueldo.
Por tanto, no es necesario conquistar un continente y minarlo para que aparezca inflación. La inflación se puede crear si se aumenta la masa monetaria en circulación. Pero, ¿quién pone monedas en circulación? Y es aquí donde aparece nuestro banco central. Un banco central debería tener un objetivo de inflación 0, o lo que sería la estabilidad total de precios. Aunque esto sería difícil de conseguir debido a las importaciones y a los bienes escasos, seguramente si fuese sólo por estos dos, no habría tanta inflación como hay normalmente. Entonces, ¿de donde sale el resto de la inflación? Por hacer un ejercicio de teórico digamos que se pueda conseguir una inflación del 0% de forma estable. ¿Qué implicaciones tendría esto? Que tu sueldo no sube nada. Año tras año cobrando lo mismo. A cambio los precios de los bienes y servicios tampoco suben nada. Año tras año todo cuesta lo mismo. Básicamente, tu sueldo siempre permite comprar lo mismo. La expectativa de incremento en los precios también es nula. Esto, desde el punto de vista económico es malo porque reduce el consumo. Una de las decisiones típicas para hacer una compra es que dentro de X meses estará más caros. Si esto no es así, muchas compras se podrían diferir meses o años e incluso no hacerse. Y eso afecta a la economía en general porque la ralentiza o la detiene. Además, de las pocas vías que habría disponibles para incrementar el PIB es aumentar las exportaciones. De lo contrario, siempre el mismo sueldo y mismos precios dan un 'incremento' del Producto Interior Bruto aproximadamente igual a 0%. Esto quiere decir que la única forma de crear riqueza es producir más para poder exportar más. Y ese aumento de las exportaciones sería la única forma de tener un aumento del PIB que justificase algún aumento de sueldos. Obviamente esto también tiene sus límites, no se puede aumentar indefinidamente la producción para aumentar indefinidamente las exportaciones para justificar un aumento en los sueldos. Por tanto, para que tengamos un aumento en el PIB que justifique un aumento en los sueldos y que todos creamos que 'ganamos más' año tras año, el correspondiente banco central aumenta la liquidez disponible para generar inflación.
La justificación de los sesudos economistas es el argumento de que una inflación inferior o igual al 2% es 'buena' para la economía porque la mantiene en ligera expansión y no es muy destructiva para el poder adquisitivo, pero esto depende de cómo se mire. Igual que lo veían los romanos o los españoles del s. XVII, una inflación del 2% implica que si tu tienes 1000 € en el banco y hoy puedes comprar un bien que cuesta 1000 €, dentro de un año, tus 1000 € del banco ya no van a poder comprar ese bien porque costará 1020 € (oficialmente). Esto es la degradación monetaria: una unidad de la moneda permite comprar cada vez menos según pasa el tiempo. Alguien podrá pensar: bueno pero sólo es un 2%, no es mucho. Y es cierto, pero no es mucho siempre que no pase mucho tiempo, porque si pasa mucho tiempo, entonces ya no es solo un 2%, es un 2% año tras año y esto no es un interés simple, es un interés compuesto.
Hace mucho tiempo que los países no son comportamientos estancos, hay comercio entre ellos. Si las importaciones suben de precio, eso hace que haya un incremento de precios (medio) en el país que hace la importación. Y eso ya es inflación. Esto ya es una vía para que haya inflación, importándola. En un país tan dependiente de las importaciones como es España y en el caso de algunas en particular se puede decir que toda Europa, el encarecimiento de las importanciones influye mucho en la inflación. Un ejemplo evidente actualmente es debido al incremento del precio del petróleo. Europa entera es deficitaria de petróleo (y de gas y de otras cosas) y lo importa en grandes cantidades. La fluctuación del precio del petróleo influye mucho en la inflación, porque no es sólo el efecto que sufres cuando vas a llenar el depósito del vehículo. Además, el transporte es fundamental en una sociedad como la nuestra y muchos bienes se transportan como materia prima hasta donde se procesan y después una vez procesados hasta su lugar de venta. Si además los bienes pasan por varios procesamientos es muy posible que tengan que moverse a varias localizaciones distintas, mediante vehículos. Lo que explica que el aumento del precio del petróleo repercuta mucho y muy rápido en el precio de muchos productos. Y esto solo es un ejemplo. Porque toda Europa importa muchas cosas hechas fuera y que también influyen en el precio de otros bienes: materias primas, productos químicos, productos farmaceúticos, maquinaria, vehículos, tecnología electrónica, etc.
El aumento de demanda de un bien (o servicio) escaso también se puede traducir en inflación. Los vendedores de un determinado bien que tiene más demanda de la oferta existente pueden variar su precio al alza, ante la demanda existente. El precio de ese bien (o servicio) puede subir hasta que la demanda y la oferta se ajusten. Voy a poner un ejemplo un poco disparatado. Si quieres comprar un bolso Birkin original hay que pagar entre 9.000 y 12.000 € en una tienda. Alguien podrá pensar, 'si sólo es un bolso', y sí, es sólo un bolso, según la publicidad de materiales extra-exclusivos, hecho a mano, en Francia (nada menos) y, y esto es lo que ilustra mi ejemplo: con una extrategia de producción limitada que 'crea' una oferta menor a la demanda. El fabricante pone el precio que cree oportuno porque puede, porque hay gente dispuesta a pagar por ese bolso más que otros para poder tenerlo y eso permite que el fabricante fije el precio de un bolso en 12.000 €. Se pueden poner otros ejemplos: NVidia pone el precio que cree oportuno a sus tarjetas gráficas porque apenas tiene competencia y tiene más pedidos que producción, no sabemos si podrían ser más baratas. Y esto mismo pasa con otros productos y servicios, donde se paga un precio influído por su escasez o exclusividad.
Hay una tercera forma de generar inflación, que 'normalmente' no se suele mencionar (o al menos, yo no la suelo ver): el banco central y/o el ministerio de economía. La cantidad de dinero en circulación (eso que ahora llaman 'liquidez') afecta a la inflación. Permitidme retrotraerme al s. XVII. En aquél momento, en España entraba oro y plata procedente de América. En la Universidad de Salamanca, en aquellos años, ya se dieron cuenta de que el exceso de dinero en circulación reduce su poder adquisitivo y eso hace que se eleve el precio de los bienes. En Salamanca se dieron cuenta (porque lo sufrieron) y describieron la inflación como 'fenómeno monetario' 400 años antes que las teorías económicas modernas.
Y alguien me dirá, bueno esto último era en plena conquista de América, algo dificilmente repetible o trasladable a nuestro tiempo. Y sí, es cierto, pero la inflación como fenómeno monetario no apareció en aquél momento, ya existía de antes, sólo que nadie lo había puesto por escrito. Los emperadores romanos cambiaban el peso o la aleación de las monedas (los denarios) para disminuir la proporción de plata, de forma que con 1 Kg de plata cada vez se acuñaban más monedas. Esto aumenta de la inflación, porque aumenta la cantidad de dinero en circulación (liquidez). En tiempos del emperador Caracalla el denario tenía menos del 50% de plata. Seguramente alguien pensará que esto no se notaba ... pero sí se notaba: en el siglo IV las legiones romanas, que cobraban en denarios, exigieron cobrar en algo más estable y menos 'devaluable', en oro, y se tuvo que crear la moneda solidus para pagarlos, de donde proviene nuestra palabra sueldo.
Por tanto, no es necesario conquistar un continente y minarlo para que aparezca inflación. La inflación se puede crear si se aumenta la masa monetaria en circulación. Pero, ¿quién pone monedas en circulación? Y es aquí donde aparece nuestro banco central. Un banco central debería tener un objetivo de inflación 0, o lo que sería la estabilidad total de precios. Aunque esto sería difícil de conseguir debido a las importaciones y a los bienes escasos, seguramente si fuese sólo por estos dos, no habría tanta inflación como hay normalmente. Entonces, ¿de donde sale el resto de la inflación? Por hacer un ejercicio de teórico digamos que se pueda conseguir una inflación del 0% de forma estable. ¿Qué implicaciones tendría esto? Que tu sueldo no sube nada. Año tras año cobrando lo mismo. A cambio los precios de los bienes y servicios tampoco suben nada. Año tras año todo cuesta lo mismo. Básicamente, tu sueldo siempre permite comprar lo mismo. La expectativa de incremento en los precios también es nula. Esto, desde el punto de vista económico es malo porque reduce el consumo. Una de las decisiones típicas para hacer una compra es que dentro de X meses estará más caros. Si esto no es así, muchas compras se podrían diferir meses o años e incluso no hacerse. Y eso afecta a la economía en general porque la ralentiza o la detiene. Además, de las pocas vías que habría disponibles para incrementar el PIB es aumentar las exportaciones. De lo contrario, siempre el mismo sueldo y mismos precios dan un 'incremento' del Producto Interior Bruto aproximadamente igual a 0%. Esto quiere decir que la única forma de crear riqueza es producir más para poder exportar más. Y ese aumento de las exportaciones sería la única forma de tener un aumento del PIB que justificase algún aumento de sueldos. Obviamente esto también tiene sus límites, no se puede aumentar indefinidamente la producción para aumentar indefinidamente las exportaciones para justificar un aumento en los sueldos. Por tanto, para que tengamos un aumento en el PIB que justifique un aumento en los sueldos y que todos creamos que 'ganamos más' año tras año, el correspondiente banco central aumenta la liquidez disponible para generar inflación.
La justificación de los sesudos economistas es el argumento de que una inflación inferior o igual al 2% es 'buena' para la economía porque la mantiene en ligera expansión y no es muy destructiva para el poder adquisitivo, pero esto depende de cómo se mire. Igual que lo veían los romanos o los españoles del s. XVII, una inflación del 2% implica que si tu tienes 1000 € en el banco y hoy puedes comprar un bien que cuesta 1000 €, dentro de un año, tus 1000 € del banco ya no van a poder comprar ese bien porque costará 1020 € (oficialmente). Esto es la degradación monetaria: una unidad de la moneda permite comprar cada vez menos según pasa el tiempo. Alguien podrá pensar: bueno pero sólo es un 2%, no es mucho. Y es cierto, pero no es mucho siempre que no pase mucho tiempo, porque si pasa mucho tiempo, entonces ya no es solo un 2%, es un 2% año tras año y esto no es un interés simple, es un interés compuesto.
El interés compuesto
Los bancos (y las aseguradoras) hace mucho tiempo que manejan dos tipos de interés: el interés simple y el interés compuesto.
Supongamos que tenemos un dinero ahorrado en nuestra cuenta y que el banco nos permite contratar un depósito. Un depósito es un instrumento muy básico y por tanto muy fácil de entender: se entrega al banco una cantidad durante un determinado tiempo y el banco a cambio te abona unos intereses. Pongamos que tenemos 1000 € y que contratamos un depósito al 2% durante un año. El banco se quedará con los 1000 € durante un año y nosotros no podremos disponer de el dinero. Pero dentro de un año, en la cuenta habrá 1020 € (ejem, ... bueno, menos lo que retenga Hacienda), nuestros 1000 € más 20 € de intereses (o lo que nos llegue a la cuenta después del descuento de Hacienda). Como el banco tiene unas cláusulas por defecto que nosotros no hemos mirado, al año renueva automáticamente el depósito, vuelve a quedarse con los 1000 € y nosotros sólo vemos los 20 € de los intereses. Tenemos que estar más listos la próxima vez y decirle al banco que no queremos 'renovaciones automáticas'. Año tras año, como tenemos una memoria pésima y el banco va renovando automáticamente nuestro depósito por uno nuevo cuando vence, nosotros en nuestra cuenta sólo vemos los intereses que nos va pagando: 20 € el primer año, 40 € el segundo año, 60 € el tercer año, 80 € el cuarto año, 100 € el quinto año, y así sucesivamente. Cada año que pasa hay 20 € más en nuestra cuenta. Esta es la forma en la que trabaja el interés simple.
Ahora supongamos que tenemos que pedir un crédito al mismo banco en el que tenemos nuestro depósito. Vamos a pedir un crédito de 1000 € y como es poco dinero, nos lo conceden al 2%. Este crédito va a ser un poco raro, porque vamos a hacer una inversión y los primeros años sabemos que vamos a ir un poco justos de dinero, así que vamos a pedir al banco que nos permita estar los primeros 10 años sin amortizar el crédito (esto se denomina 'carencia'). Lo amortizaremos después del 10 año. Claro, como no vamos a ir pagando nada al banco durante los primeros 10 años, el banco va a ir anotando lo que le debemos: al final del primer año le debemos 1020 € ¿Ein? ¿Cómo que 1020 €? Sí, porque el banco dice que se le deben 1000 € que se nos prestado y 20 € de intereses que tampoco le hemos pagado. ¿Y el segundo año, cuánto se le va a deber? 1040,40€ (sí, los decimales también los debemos y son importantes). ¿Y el tercer año, cuánto se le debe? 1061,21€ ... Al décimo año, cuando vamos a empezar a pagar nuestro crédito, deberemos al banco: 1218,99 €. Esta es la forma de trabajar del interés compuesto.
Vamos a poner una tabla para ver lo que nos paga al banco a nosotros por nuestro depósito y lo que le vamos a ir debiendo con nuestro crédito.
| Intereses del depósito | Intereses del crédito | |
|---|---|---|
| Año | (interés simple) | (interés compuesto) |
| 1 | 20 | 20 |
| 2 | 40 | 40,4 |
| 3 | 60 | 61,21 |
| 4 | 80 | 82,43 |
| 5 | 100 | 104 |
| 6 | 120 | 126,16 |
| 7 | 140 | 148,69 |
| 8 | 160 | 171,66 |
| 9 | 180 | 195,09 |
| 10 | 200 | 218,99 |
Como se puede ver, la columna de los intereses generados (debidos) por el crédito es ligeramente superior a la columna de los interses generados (percibidos) mediante el depósito. Y la diferencia va creciendo con el tiempo. Esto es interesante ... nunca mejor dicho: los intereses de un crédito que no se pagan generan más intereses ...
Alguien podría pensar: 'bueno, pero es poca diferencia'. Y sí, es poca diferencia, siempre que no pase mucho tiempo. Si pasa mucho tiempo, las cantidades divergen, y en series largas, las diferencias se incrementan.
| Intereses del depósito | Intereses del crédito | |
|---|---|---|
| Año | (interés simple) | (interés compuesto) |
| 10 | 200 | 218,99 |
| 15 | 300 | 345,87 |
| 20 | 400 | 485,95 |
| 25 | 500 | 640,61 |
| 30 | 600 | 811.36 |
| 35 | 700 | 999,89 |
| 40 | 800 | 1208,04 |
| 45 | 900 | 1437,85 |
Como se puede ver, según pasa el tiempo, la cantidad total de los intereses generados del interés compuesto es mayor que la del interés simple.
Esto también se puede utilizar desde el lado la inversión: esta diferencia es la que hay entre una inversión en la que no se reinvierten los rendimientos y una inversión en la que se reinvierten. La primera se comportaría como el interés simple y la segunda como el interés compuesto.
Cuando se hacen aportaciones periódicas a una inversión que reinvierte los rendimientos, se consigue que los rendimientos cada vez crezcan más y pueden llegar a ser cantidades bastante apreciables en función de lo que se ha ido aportando, del tipo de interés y del tiempo que se mantenga la inversión, hasta el punto que Albert Einstein denominó el interés compuesto como la octava maravilla del mundo.
Y esta también es la explicación de por qué la inflación es más perjudicial de lo que parece a primera vista, la inflación es acumulativa: el incremento del año 2 incluye el efecto de la inflación en el año 1 y así sucesivamente. Y por tanto, actua y afecta en la misma forma que lo hace el interés compuesto. Por esto es también importante mantener el ahorro invertido en algún activo que produzca rendimiento, para compensar la pérdida de poder adquisitivo del dinero simplemente porque la inflación siempre está ahí.
Tipos de inversiones
Aunque en esto siempre se pueden hacer muchas distinciones, según lo purista o detallista que uno quiera ser, en general se puede decir que existen 4 tipos de inversiones disponibles para el común de los mortales, que son:
- Acciones
- Deuda
- Bienes inmuebles
- Materias primas
Estos tipos de inversiones son distintos porque se comportan de forma distinta en situaciones distintas. Las acciones, deuda y materias primas no suelen tener el mismo comportamiento que los inmuebles. Y dentro del conjunto de los tres primeros, tampoco suelen comportarse igual según el ciclo económico. Por eso son interesantes, porque su comportamiento es distinto. Cuando uno cae, otro puede estar subiendo y compensando la caída.
Insisto, aquí se puede ser muy quisquilloso y muy puntilloso, pero en general, los grandes tipos de inversiones disponibles son esos. Por ejemplo, no voy a considerar un activo invertible las criptomonedas ni los NFTs porque los considero única y exclusivamente especulativos. Y la especulación no casa del todo bien con la inversión. Pasaré a describir cada tipo de inversión a continuación. Y cruzados con los tipos de inversión están los vehículos de inversión, pero de estos me encargaré en el siguiente apartado.
En general, tengo que decir que las acciones y las materias primas seguramente sean los activos que tienen más volatilidad, son los que más se mueven, los pueden subir más y también bajar más. Y por tanto, se puede obtener más rendimiento o más pérdidas. Después seguramente venga la deuda. La deuda produce menores rendimientos (normalmente) que las acciones o las materias primas, a cambio de tener menos volatilidad, se mueve menos. Y por último estarían los bienes inmuebles, que seguramente sean los que mantenga una tendencia ligeramente ascendente más clara y durante periodos de tiempo más prolongados. Pero también depende del tipo de bien inmueble, las oficinas o los locales comerciales dan más rendimiento que las viviendas, pero si hay una recesión económica las oficinas y los locales comerciales se abandonan mucho más rápido y fácilmente que una vivienda. Si un negocio quiebra, ya no necesita el local. Sin embargo, a la mayoría de la gente le gusta dormir bajo techo todos los días.
Acciones
Una acción es una parte de una empresa. Por tanto, el dueño de una acción es propietario de una parte, usualmente minúscula, de la empresa. Como propietario que es, de vez en cuando hay que informarle de la marcha de la empresa y preguntarle por algunas decisiones. Debido a esto, las empresas (incluyendo las que cotizan) deben hacer dos reuniones con los accionistas todos los años, típicamente una de ellas se hace después de conocer los resultados de mitad del ejercicio económico (usualmente esto es junio, pero hay empresas que utilizan su propio calendario anual) y otra después de conocer el cierre del ejercicio, que suele hacerse entre marzo y mayo. Además, puede haber reuniones extraordinarias si surge algún tema que requiera consultar a los accionistas, como una gran inversión, la compra o absorción de otra empresa o una OPA. Los accionistas de una empresa tienen derecho a recibir la parte correspondiente del beneficio que genera la empresa y que decide repartir, que es lo que se denomina dividendo. El dividendo por tanto es la parte que corresponde a cada acción del beneficio que se genera en la empresa y que se reparte a los accionistas.
No todas las acciones reparten dividendo, no es obligatorio. A veces porque la política de la empresa no incluye el reparto de dividendos, puede ocurrir que durante un año concreto no haya beneficio para repartir, otras veces porque las personas que dirigen la empresa creen que es mejor no repartir el beneficio generado y utilizarlo para otros fines (por ejemplo, para reducir la deuda de la empresa o para hacer que la empresa crezca comprando otras empresas). El dividendo, si lo hay, se puede repartir de una vez, después de conocer el resultado anual o se puede repartir de varias veces. Hay empresas que reparten dividendo una vez al año (por ejemplo, Allianz), las hay que reparten dos veces al año (por ejemplo, el SAN), algunas reparten tres veces al año o cuatro veces al año (por ejemplo, Coca-Cola) e incluso hay empresas que reparten dividendo una vez al mes (por ejemplo, Realty Income). Además de esto, existe la posibilidad de que la empresa realmente no entregue dinero al accionista y con el beneficio decida comprar sus propias acciones y amortizarlas (eliminarlas). De esta forma se consigue que la empresa cada vez esté dividida en menos acciones y en principio, la acción debería valer más. Y algunas empresas ofrecen la posibilidad de elegir si se quiere recibir un dividendo en efectivo o recibir más acciones de la empresa. Lo bueno que tiene la opción de recibir más acciones de la empresa es que no tienen coste de adquisición. Obviamente, los dividendos están sujetos a retención de hacienda, igual que los intereses de los depósitos. Además, los dividendos se descuentan de la cotización de la acción, debido a normas contables: técnicamente el dividendo es una cantidad de dinero que pasa de la caja de la empresa a la cuenta corriente del dueño de la acción, y por tanto, se debe reflejar que la acción vale menos. Esto se hace automáticamente por parte del mercado.
Para un inversor particular, las acciones se compran y se venden en un mercado (secundario) regulado que se denomina 'Bolsa de valores'. En España y en otros países la bolsa en sí es una empresa, que se denomina BME (Bolsas y Mercados Españoles). Hasta hace no mucho las acciones de BME (como empresa que es) cotizaban en bolsa y se podían comprar y vender. Hoy en día, la totalidad de las acciones de BME fueron compradas por la empresa que gestiona la bolsa de Suiza, SIX y ya no cotiza. La compra o venta de las acciones se realiza a través de un intermediario financiero, que usualmente será un banco o un broker. Por comprar o vender acciones hay unos gastos que hay que pagar, una parte al intermediario y quizá otra parte a la empresa que gestiona la bolsa.
Hay gente que cree que por comprar una acción de una determinada empresa se está contribuyendo en algo a la propia empresa, por ejemplo, dando capital directamente a esa empresa. En realidad esto sólo es así, si se compran nuevas acciones que se hacen mediante una operación de ampliación de capital. Por tanto, en general y la mayoría de las veces, esto no es así. Por simplificar, en un mercado como la bolsa, que es un mercado secundario, tu compras las acciones que yo vendo y yo compro las acciones que tu vendes. Y la transacción siempre se hace entre particulares. Es cierto que una empresa puede tener acciones propias y puede decidir comprar o vender sus acciones en el mercado y entonces la contraparte somos tu o yo que estamos poniendo el dinero o poniendo las acciones, pero en este caso concreto, la empresa se está comportando como otro accionista particular más y el dinero que pudiese recibir de esta operación va a una cuenta contable que no es la de capital.
En un mercado grande se intercambian muchas acciones al cabo del día. Usualmente, las empresas que tienen muchas acciones emitidas también tienen mucha compra-venta de acciones. Y hay empresas que tienen muchas acciones emitidas, por ejemplo, el Banco Santander tiene emitidas 14.689.319.502 acciones (catorce mil millones de acciones). Cada una de ellas, tiene un valor nominal. En el caso del Santander, el valor nominal de las acciones de 0,50€. Esto quiere decir que cada acción representa 0,50€ del capital del banco. Esto no tiene nada que ver con el valor al que cotizan las acciones. Hoy, 17 de agosto de 2026, una acción del Santander cotiza a 12,85€. La parte de la acción que no es capital se denomina prima y se supone que representa el valor del negocio, presente y futuro, hasta donde se puede prever por el mercado. Por tanto, las acciones cotizan y se consideran renta variable, y se denominan así, porque su valor varía. Dependiendo de la situación económica general del país, de la situación económica del sector de actividad de la empresa y de la situación particular de la empresa, el valor de una acción puede sufrir fluctuaciones, hacia arriba y hacia abajo, descontando el valor 'justo' para esa acción. Situaciones como periodos de bonanza económica general o de recesión económica, auges o crisis sectoriales o situaciones concretas para una empresa específica, afectan al valor de la acción. No todas las acciones se comportan igual ante los cambios percibidos o descontados. Algunas acciones sufren más variaciones que otras.
Por tanto, en el caso de las acciones hay dos formas básicas de poder obtener un rendimiento. La primera vía sería mediante el cobro de dividendos y la segunda vía sería mediante la variación de su cotización. Existen formas más sofisticadas de conseguir rendimiento con las acciones, pero dado que esto es una explicación muy básica de los activos en los que se puede invertir, no voy a complicarlo más.
Deuda
Muchos actores necesitan más dinero para realizar las actividades que quieren o necesitan llevar a cabo del que tienen. Cuando ocurre esto, ya sea de forma puntual o no tan puntual, hay pocas opciones para conseguirlo. Si somos una empresa, se pueden emitir nuevas acciones. Pero imaginemos que o no somos una empresa o no queremos emitir más acciones, entonces podemos recurrir a pedir dinero prestado. Para el común de los mortales, un prestamista típico es un banco. Cuando tu necesitas dinero para comprar una casa, un coche, un local para un negocio, unas tierras, una nave o maquinaria (obviamente que sea cara), puedes ir al banco y obtener un crédito. Esto es así, en determinados casos. Pero tiene dos grandes pegas: es caro y hay un límite a la cantidad de dinero que se puede obtener así.
Sin embargo, para alivio de los actores (estados, grandes empresas, etc.) que necesitan grandes cantidades de dinero, hay más formas de obtener dinero, incluso en grandes cantidades. Un país, por ejemplo, cuando necesita dinero, no pide ni 20.000 € ni 1.000.000 €. Eso son cifras para una persona o para una empresa (pequeña), no para una empresa grande o para un estado. La deuda pública de España, sin ir más lejos, es de 1.729.396 millones de € (un billón setecientos veintinueve mil millones ...). ¿Puede un banco asumir semejante préstamo? En general, NO. Sería buena idea que un banco prestase semejante cantidad de dinero a un solo deudor: NO. En realidad sería muy mala idea. Para el banco y para el país. ¿Entonces, cómo se gestionan ese tipo de créditos? Mediante subastas de deuda.
Igual que existe un mercado de acciones, también hay un mercado de deuda y funciona de forma más o menos similar. También se debe decir que la deuda de un estado o de una gran empresa no se emite toda a la vez y en un solo bloque. Un estado pide prestado en distintas cuantías y en distintos plazos temporales. Una Letra del Tesoro se puede comprar desde 1000 € en periodos de 3, 6, 9 y 12 meses. Si, por ejemplo, dispusiésemos de 5000 € y quisiésemos comprar letras del Tesoro a 9 meses, podríamos ir al Banco de España, abrir un cuenta y para la próxima emisión, indicar que queremos invertir 5000 € en letras a 9 meses. En la siguiente 'subasta' nos indicarán cuántas letras nos han asignado y cuál ha sido el descuento. En realidad, el mercado primario de deuda pública es tan grande y hay tantos compradores de deuda, que la colocación de la deuda se hace mediante una especie de 'subasta inversa'. El subastero, en este caso, el Tesoro público, admite peticiones y cuadra aquellas que minimizan el interés que se paga. Digamos que si tu hicieses una solicitud de mil millones al 5% y yo hiciese otra de mil millones al 4,95%, siempre va a preferir mi petición a la tuya. Esto lo hace con todas las solicitudes que recibe y a partir de ellas, obtiene la rentabilidad que va a pagar. A los particulares, que podemos asistir a este tipo de subastas, no nos permiten fijar el tipo de interés. Todas las peticiones de los particulares se agrupan y se hacen todas al tipo de interés que se determina para los grandes inversores.
¿Quienes actuan como grandes inversores en este tipo de colocaciones de deuda para un estado?: grandes inversores que tienen mucho dinero y compran deuda porque sus criterios de inversión incluyen la inversión en deuda. Por ejemplo, los bancos y las aseguradoras están obligados a invertir en deuda. Hay grandes fortunas que compran deuda. Fondos de inversión gubernamentales y seguros de pensiones privados también suelen invertir en deuda. Y hay otros actores que manejan grandes cantidades de dinero que también invierten en deuda porque es como han decidido gestionar sus inversiones.
Si las emisiones son por poco tiempo y con intereses bajos (típicamente, lo que ocurre con las letras del tesoro), la inversión en deuda se realiza 'al descuento', esto es: si quieres invertir 1000 € y el tipo al que se van a colocar las letras es al 2%, entonces tu pagas 980 € por la letra y dentro de 1 año recibes los 1000 € de vuelta en tu cuenta. Cuando los plazos se alargan, también suelen recibir otros nombres. Por ejemplo, a partir de los 2 años se suelen denominar 'bonos' y a muy largo plazo (20, 30 o 50 años) se suelen denominar obligaciones. Imaginemos que queremos comprar una obligación, que es deuda a 30 años. ¿Qué descuento tendría esa obligación si hay que descontar el interés durante 30 años? Al 2%, supondría un descuento del -60%. Pero en plazos tan largos no se pide tan poco interés, porque 30 años es mucho tiempo para que surjan muchos problemas y que haya más inflación de la media, por tanto un inversor exigirá más interés porque hay más incertidumbre. Pongamos que es un interés del 3%. Eso implica un descuento del -90% para la obligación ... si comprases una obligación de 1000 € al 3% 'al descuento' ahora entregarías 100 € y dentro de 30 años recibirías 1000 € ... esto no sale a cuenta para el estado. Por tanto, hay otras opciones. En plazos largos, la deuda paga 'cupones', básicamente, tu entregas los 1000 € y cada año durante 30 años la obligación paga el interés pactado (al 3% son 30€ al año) que se recibe en la cuenta y al vencimiento (los 30 años) se reciben los 1000 € invertidos.
Como he indicado, hay otros actores que también emiten deuda, por ejemplo las grandes empresas pueden necesitar más dinero para sus negocios y decidir que emiten deuda (privada en este caso). Usualmente el tipo de interés que tiene que pagar una empresa es más alto que el tipo de interés que tiene que pagar un estado, aunque eso depende de la empresa y del estado. En este caso, usualmente la empresa pedirá a un gran banco de inversión que le busque compradores para su deuda. El banco de inversión hará unas cuantas llamadas y preguntará a 'inversores cualificados' (osea, que manejan mucho dinero y usualmente hay un gestor profesional decidiendo qué inversión es interesante y cuál no) si pueden estar interesados, y termina haciendo un reparto según el interés que observa. Uno de los actores que suele emitir deuda periódicamente son los bancos. Los bancos básicamente necesitan dinero para funcionar. Su prestamista favorito es el banco central del país o región. Pero, con eso no les suele bastar. Lo que hace un banco es pedir dinero prestado al banco central y ese dinero se presta a los clientes. Los clientes pagan un interés compuesto. Si el banco ha pedido dinero prestado al banco central y te lo ha prestado a ti, ¿cómo puede seguir prestando? Pues puede porque utiliza sus préstamos como subyacente para 'fabricar' un bono y ese bono lo vende como deuda a inversores. Es deuda respaldada por créditos. Así el banco vuelve a tener liquidez para poder prestar de nuevo. Un banco hace esto mismo varias veces. ¿De donde sale el beneficio? Del tipo de interés. Un banco cobra intereses en formato 'interés compuesto' pero por los bonos primero paga un tipo de interés inferior y después paga en formato 'interés simple' y la diferencia entre los intereses que cobra y los que da, son su beneficio. Alguno pensará que esto debe ser poco dinero y es cierto, no es mucho dinero. Pero cuando pides 1000 millones de euros al banco central y después vendes y revendes esos mismos 1000 millones 20 veces, el beneficio no es tan poco. El riesgo de que haya un impago de alguno de los créditos se multiplica, pero el beneficio también.
Igual que en el caso de las acciones, también existe mercado secundario para la deuda. En este mercado, los inversores de deuda que lo necesiten pueden poner a la venta sus inversiones en deuda para que otro inversor la compre. Este mercado siempre funciona al descuento, porque el tipo de interés con el que se compró el activo en su momento, puede no ser la que se exija ahora mismo y donde se repercute esa diferencia es en el principal de la inversión (en deuda). Por poner un ejemplo, imaginemos que compramos una letra de 1000 a 1 año al 2%, nosotros pagamos 980 € y recibimos una letra. Entonces, ese mismo día, ocurre algo y de repente en el mercado secundario se exige un 4% de interés por la misma letra que tu has comprado. Esto quiere decir que si quieres vender ahora mismo la letra, el comprador que vas a encontrar solo está dispuesto a pagar 960 €. 'Técnicamente' hablando, tu letra estaría en pérdidas. Pero esas péridas serían 'latentes', porque si no se vende esa letra, en realidad no se sufre la pérdida. Es más, si se mantiene la letra hasta que venza al año, se reciben los 1000 € en la cuenta. La pérdida 'latente' viene porque en ese determinado momento, el mercado exige un 4% de interés cuando tu inversión sólo produce un 2%. Si la letra se vendiese en ese momento, la forma que tiene el mercado para reflejarlo es absorver el diferencial en la rentabilidad exigida, osea aumentando el descuento. Y si el tipo de interés bajase, entonces también se nota en el descuento exigido, porque disminuiría.
En este mercado secundario también se puede entrar siendo un inversor particular. Aunque no todos los intermediarios financieros permiten acceder al mercado de deuda. Y además, ahí puede haber cualquier cosa: igual te encontras con emisiones de 10000 € que con emisiones de 10000000 € (menos el descuento) que hay que comprar enteras, la deuda igual que las acciones, no se trocea. Además, hay que tener también en cuenta que el tipo de interés se aplica al tiempo que falta para que venza el activo. Quiero decir, si tenemos una letra de 1000 € al 2% que acabamos de comprar y la vendemos al mismo tipo de interés en el mercado secundario, entonces recibiríamos 980 €, lo mismo que nos costó a nosotros (menos gastos). Pero si han pasado ya 6 meses desde que se compró la letra y pretendemos vender esa letra al mismo 2%, esa letra se podrá vender por 990 € porque ya ha pasado la mitad del tiempo y el rendimiento correspondiente ya se habría generado. Para quien compre la letra, esos 990 € al 2% anual pero durante solo 6 meses, supone recibir los 1000 €, como debe ser. Igual que en el caso de las acciones hay unos costes por realizar las transacciones en el mercado.
Si se hiciese inversión directa en deuda, ¿cuándo interesaría vender la deuda en el mercado secundario? Cuando el tipo de interés exigido haya bajado. Imaginemos que tenemos comprada una letra de 1000 € al 4%, que nos ha costado 960 €, esto es 40 € de interés. Pasan 6 meses, han aparecido nuevos datos de economía nacional, ha cambiado la percepción de la inflación que hay y en el mercado secundario se exige un 2% por las letras a 1 año. Entonces, nosotros ponemos a la venta nuestra letra que vence a dentro de 6 meses al 2%. Y nos la compran. Nos pagarán 990 €, esto es, ganaríamos a los 6 meses 30 € de los 40 € que ganaríamos si mantenemos la inversión hasta su vencimiento. En la mitad del tiempo habríamos generado el 75% del rendimiendo. Y esto se debe aprovechar, porque no sabemos si en los siguientes 6 meses puede cambiar de nuevo la percepción de la evolución de la inflación y quizá nosotros podríamos necesitar vender nuestra letra y quizá podríamos obtener menos (en función del tipo de interés que se exija cuando realmente se venda la letra). Por tanto, los inversores en deuda, cuando ven que aumenta el rendimiento que obtienen de sus inversiones suelen materializar ese rendimiento, y compran deuda en el mercado secundario cuando se exige un interés muy alto y cuando ese tipo de interés se normaliza (algo que puede tardar años en ocurrir) se vende la deuda comprada porque lo que realmente quieren es el diferencial de intereses que se ha generado.
Bienes inmuebles
Uno de los tipos de activos para inversión más clásicos son los 'bienes raíces'. Desde tiempos remotos la gente que ha podido ha comprado viviendas, tierras, naves industriales, etc. como forma de amasar un patrimonio y de mantener el dinero invertivo. Los bienes inmuebles, las viviendas y otras construcciones, son un tipo concreto de bienes raíces. Y lo bueno que tienen es que suele haber más demanda de vivienda que de tierras de labor, por ejemplo. Por tanto, mucha gente compra la vivienda en la que vive normalmente, en especial si no es necesario desplazarse a menudo por motivos laborales. Esa vivienda se puede ver también como una forma de inversión, con los años puede ganar valor, aunque en el caso de una vivienda, esto dependerá mucho del tipo de vivienda, de la situación, de sus características, de cómo haya envejecido, etc.
Hay gente que hace de la inversión en vivienda un modo de vida. Después de comprar la vivienda en la que vive, compra otra para alquilarla. Y después compra otra y después otra y cada n años, compra una vivienda nueva. Según se van pagando sus respectivas hipotecas, la renta que paga el inquilino de la vivienda pasa a ser un ingreso del que se puede vivir. No será lo mismo vivir de la renta de una vivienda que de cinco. Por eso se compran viarias, según se va pudiendo y según van pagándose las hipotecas correspondientes, las rentas que quedan disponibles en la cuenta corriente cada mes se van acumulando.
Sin embargo, la compra de viviendas no es la única forma en la que se puede invertir en inmuebles. Se puede comprar una oficina. Se puede comprar un local comercial. Se pueden comprar plazas de garaje. Es más, hoy en día se puede comprar una habitación de hotel ... En realidad, según en lo que se piense y las ideas que se tengan, cualquier construcción puede servir de inversión inmobiliaria, si hay alguien interesado en alquilar su uso. Amancio Ortega (sí, el dueño de Zara, ... ya sé, menudo ejemplo he elegido) le compró al Santander la mayoría de las oficinas que tenía en propiedad y a continuación firmó un acuerdo de arendamiento durante años.
Lo bueno que tiene la inversión en inmuebles es que no suele sufrir devaluaciones. Insisto, no suele. Y por tanto, los bienes inmuebles tienden a revalorizarse. Sin embargo, es una inversión poco líquida. Y usualmente tiene gastos asociados: mantenimiento e impuestos al menos. Además, los procesos de adquisición y venta son largos, engorrosos y caros, e incluyen el paso por un notario (con sus honorarios), el paso por registros (con sus tasas), pedir una hipoteca (y que te la concedan), y pagar el impuesto de transmisiones patrimoniales. Esto no es como comprar o vender una acción, que es más o menos inmediato.
Materias primas
Otra de las posibles inversiones que existen es la de materias primas. Se puede invertir en materias primas. No se muy bien hasta que punto es práctico hacerlo directamente, debido a que son muy volátiles y a que no siempre se dispone del espacio necesario para tener una tonelada de hierro, o de los contactos necesarios para poder darle salida ... por ejemplo.
Pero sí, hay posibilidades de invertir en distintas materias primas. Además hay muchas materias primas para elegir, algunas muy interesantes. Entre otras, se consideran materias primas 'invertibles' las siguientes (unas te sonarán más que otras, algunas te parecerán más lógicas que otras, y espero sorprenderte con alguna de la selección que he hecho):
- Muchos o todos los metales industriales: hierro, cobre, níquel, zinc, estaño, aluminio, magnesio, titanio, litio, uranio, ...
- Petróleo, gas natural, carbón
- Muchos granos comestibles: trigo, avena, maíz, soja, café, cacao, ...
- Madera, algodón, caucho, azucar
- Zumo de naranja
- Productos animales: lana, cuero, seda, leche y carne
- Animales vivos: ganado
- Agua
- Oro, plata, platino, paladio
Una inversión en típica, que es conocida y que se ha hecho durante siglos es invertir en oro. Y técnicamente, es una inversión en materias primas. En oro se puede invertir de varias maneras, una de ellas, son las monedas. Aunque se podría pensar en monedas antiguas, de tiempos muy pretéritos cuando las monedas que se usaban retenían su valor en sí mismas, en realidad ese campo está mejor tratado y cubierto por la numismática. Yo en realidad me refiero a eso que llaman 'monedas de bullion'. Una moneda de bullion es una moneda de inversión. Típicamente es una onza de oro (31,10 gramos de oro puro de 999.9 milésimas) que aún se emiten hoy por distintas casas de moneda (oficiales, solo me refiero a las oficiales) como la española, la FNMT. No solo se emiten monedas de una onza, también se pueden emitir fracciones. Además se pueden encontrar monedas de bullion de oro y de plata. Estas monedas están pensadas para que cualquiera pueda tener una inversión en oro o en plata. Su precio depende fundamentalmente del material y de su peso. No todas las fábricas de monedas hacen monedas de bullion. Son casas reconocidas como emisoras de monedas de bullion la fábrica de monedas austríaca, la británica, la canadiense o la sudafricana. Y desde hace unos pocos años, la FNMT española también ha empezado a emitir monedas de bullion para inversión.
La inversión en oro tiene algunas ventajas: no ocupa mucho espacio, el oro no necesita mantenimiento, no se oxida, y sirve para compensar la inflación en plazos largos: la moneda de uso común pierde valor por la inflación y esto ocurre con respecto a un patrón fijo, que sería el oro. Además, el oro de inversión no tiene IVA (la plata y el platino sí tienen IVA, aunque sean de inversión). Hay que reconocer que también es objeto de especulación y por tanto puede tener incrementos de precio que no se pueden justificar y que se corrigen posteriormente. También hay que tener en cuenta que las monedas de bullion (o los lingotes, que también existen) suelen tener cierto recargo cuando te los venden y cierto descuento después cuando te los compran.
La inversión en plata también tiene algunas ventajas: también puede servir para compensar la inflación como el oro y se puede comprar una moneda de bullion de plata por mucho menos que una de oro. Pero tiene algunas desventajas que hacen que prácticamente se descarte: el principal uso de la plata es industrial además de ser un metal precioso y tradicionalmente ha sufrido más la especulación y su precio es más volátil que el del oro. Y la volatilidad se da en ambos sentidos: cuando sube sube más que el oro y cuando baja también baja más que el oro. Por esto no se suele recomendar mantener inversiones en plata, porque su valor puede fluctuar más de lo deseable. Además que seguramente sea más ineficiente desde el punto de vista de los costes: las monedas de plata (y de platino) soportan el IVA, además del recargo por su compra y descuento por su venta.
Vehículos de inversión
Muchas de los tipos de inversiones que he presentado hasta ahora están disponibles y se pueden utilizar directamente por un inversor. A través de un banco o un broker se pueden comprar directamente acciones de muchas empresas en muchos mercados. Se puede comprar directamente deuda pública acudiendo a las subastas del Tesoro. Uno se puede comprar una casa o una oficina y siempre se pueden adquirir monedas de bullion como inversión.
Sin embargo, hay que reconocer que para invertir es posible que sea necesario tener algunas ideas más o menos claras, y hay que poder responder algunas preguntas: ¿qué acción compro? ¿voy a comprar acciones de sólo una empresa o de varias? ¿en el mercado nacional o en otros mercados? ¿sería mejor comprar deuda? ¿si es mejor comprar deuda, de qué tipo? ¿a qué plazo? Si invierto mi dinero en una casa me olvido de los problemas ¿o es mejor comprar una oficina o un local comercial? ¿si compro oro después puedo volver a tener dinero rápidamente?
Una cosa 'buena' que tiene la bolsa es que muchas de estas preguntas ya se las ha formulado mucha gente antes y existen varias soluciones 'mediante acciones' para hacer inversión en muchos o todos los tipos de activos que he mencionado.
Como ya he indicado, uno puede comprar directamente acciones en el mercado secundario sin más que disponer de una cuenta de valores en un intermediario financiero. Pero antes de avanzar más, tengo que hablar de las comisiones. La compra o venta de todos los activos de inversión que he mencionado conllevan alguna comisión. En unos casos esa comisión es mayor y en otros es menor. Pero siempre la hay, porque el intermediario financiero vive de esa comisión. Por tanto, una de las cosas que hay que mirar antes de decidirse por una inversión de un tipo particular, es cual es la comisión que voy a sufrir por comprar el activo. Y aquí hay que tener mucho cuidado, porque las comisiones pueden afectar mucho al resultado de las operaciones. Si se tiene un broker o un banco con una comisión fija, pongamos de 10€ por operación, esto puede ser fantástico si se hacen operaciones de 50.000 €, y nefasto si se pretende hacer una operación de 300 €. 300 € de inversión más 10 € de costes supone un desembolso de 310 €. Pero solo se invierten 300 €. Eso quiere decir que el primer 3,33% del rendimiento de la operación va a compensar los gastos de entrada y el siguiente 3.33% del rendimiento de la operación va a compensar los gastos de salida. Por tanto, hasta que la inversión no tenga un rendimiento superior al 6.66% no se gana ni un céntimo. En general, es una buena idea elegir aquellos activos o intermediarios financieros que tengan un coste más bajo para realizar las operaciones y evitar los más caros, al menos mientras el volumen de la inversión no compense estos costes.
Además de esto, en España, Francia, Italia, Bélgica, Grecia y Reino Unido tienen un impuesto a la compra de acciones. No suelen ser impuestos muy elevados, pero hay que saber que están ahí. En España es de un 0.2% del importe de la operación. En Reino Unido hay una tasa del 0.5% del importe de la operación. En Francia es del 0.3% y en Italia del 0.2%. Normalmente este impuesto afecta a las empresas grandes, porque cuando la empresa tiene menos de una determinada capitalización, el impuesto no se aplica.
Por tanto, en principio, habrá un tamaño mínimo de la operación para sea razonable hacerla con ciertas garantías de éxito. Pero entonces ¿qué pasa si no dispongo del capital mínimo para hacer operaciones sin perder un 4%, 6% u 8% en gastos e impuestos? ¿Hay alguna alternativa? Yo solo veo dos alternativas:
- Ahorrar lo suficiente para alcanzar el importe mínimo que hace que los gastos e impuestos no sean una carga que impidan el éxito de las operaciones. Algún tipo de cuenta remunerada puede ir ayudando a alcanzar la meta antes.
- Utilizar fondos de inversión comercializados por bancos. Aunque muchos fondos de inversión comercializados por bancos tienen unas comisiones excesivamente elevadas para lo que dan, si utiliza un fondo de inversión como hucha a la que ir haciendo pequeñas aportaciones, en realidad ya se está invertido y el coste del fondo se detrae directamente del fondo, por lo que no hay que pensar en si los gastos son estos o aquellos, simplemente se observa si hay rendimiento positivo o no. Los fondos con rendimientos negativos no interesarán mucho, es mejor elegir un fondo con rendimientos positivos que contribuya a lograr un capital mínimo lo antes posible.
En sí, la inversión en fondos no es una mala idea per se, se puede utilizar para tener capitales si no se quieren hacer operaciones directamente. Eso sí, hay que elegir muy bien el fondo porque los bancos que los comercializan lo hacen por la comisión que cobran y la cobran directamente del fondo, por tanto, los gastos que tenga el fondo pueden ser más elevados que el rendimiento que ofrece al inversor. En mi experiencia, no suele haber fondos con comisiones inferiores al 1% (anual) del valor del fondo. Y dependiendo del banco, pueden ser bastante mayores que eso. Pero si un fondo te da un 14% de rentabilidad anual, quizá ese 1% no importe tanto. En todo caso, como las rentabilidades no están garantizadas, pero las comisiones sí lo están, si hay que elegir entre dos fondos similares, el que tenga la comisión más baja siempre debería resultar más interesante.
Además, hay fondos de muchos tipos: hay fondos de acciones nacionales, de acciones internacionales, hay fondos temáticos (tecnología, farmaceuticas, industria, bancos, ...), hay fondos de deuda, hay fondos que mezclan deuda y acciones en distintas proporciones, hay fondos de fondos, e incluso he visto algún fondo con acciones y algo de oro. Normalmente los bancos suelen tener un conjunto de fondos para que el cliente elija según su criterio, gusto o apetencia.
Si simplemente queremos ahorrar y ver cómo nuestros ahorros crecen (o no, porque el rendimiento de los fondos no está garantizado) y no queremos preocuparnos de elegir acciones o deuda o la proporción de acciones y deuda o si invierto en acciones de mi país o en acciones de China, o de hacer cuentas en la declaración de la renta, entonces los fondos son una buena opción. Sólo hay que elegir uno (o más) fondos, y aportar dinero. Ver cómo evoluciona. Y cuando se recupera el dinero, si hay beneficio, en la cuenta ya aparece con la retención correspondiente para hacienda. Todo es fácil y sencillo. Pero yo en los fondos identifico dos problemas fundamentales: el primero son las comisiones. Muchos fondos que simplemente se indexan a un índice de una bolsa cobran su 1% (o más) cuando no hay nada que justifique esa comisión y esa comisión son beneficios que nosotros dejamos de ganar. Si el fondo en vez de estar indexado a un índice dice que hace 'gestión activa' (de vez en cuando se cambian las acciones en las que invierte o la deuda que compra) entonces la comisión puede ser perfectamente del 2 o del 3%, algo que yo considero completamente injustificable por elegir unos pocos cambios que apenas tienen efecto o que incluso resulta en un efecto contraproducente. Un fondo de gestión activa está gestionado por un gestor y al inversor en fondos solo le queda confiar en que el gestor haga bien su trabajo. Además los fondos en España tienen una ventaja de la que carecen el resto de las opciones de inversión: los fondos son traspasables (de un fondo a otro fondo sin pasar por la cuenta bancaria) sin pagar impuestos por el beneficio generado hasta el momento. Por tanto, el pago de impuestos en los fondos se difiere hasta que la inversión sale del fondo y aparece en la cuenta del banco.
Si se prefiere elegir el activo en el que se invierte, las empresas de las que se compran acciones o el tipo de deuda que se quiere tener directamente, entonces no hay mucha alternativa a elegir el activo que queremos comprar por nosotros mismos y hacer las operaciones a través del banco o del broker. La mayoría de los bancos y todos los brokers ya suelen tener una aplicación que permite gestionar tus propias ordenes de compra o de venta. Se elige la empresa, se indica la cantidad de dinero o el número de acciones, se pone el precio de compra y se envía la orden. Y ya está. Claro, en este caso, nosotros tenemos que hacer el trabajo del gestor del fondo: elegir las acciones, decidir cuánto se compra de cada una, a qué precio es interesante comprar, si hay que vender algo, qué porcentaje se invierte en acciones, qué porcentaje se invierte en deuda, ¿vamos a incluir materias primas? entonces qué porcentaje se invierte en materias primas, ¿vamos a incluir inmuebles?, ¿de qué tipo? ¿cuánto intertimos en inmuebles? ... Espera un momento, ¿se pueden comprar inmuebles en bolsa? Se puede hacer algo parecido a comprar inmuebles en bolsa ...
Además de acciones, en las bolsas suelen cotizar más cosas, en concreto, cotizan una cosa que llaman ETFs. Un ETF es un fondo cotizado. Sí, un fondo que tiene unas inversiones y que está convertido en acciones para que se puedan comprar y vender directamente en bolsa, en unos segundos (si el precio es el adecuado, claro). ¿Y qué pueden haber en los ETFs? Pues casi de cualquier cosa. Hay ETFs de deuda de muy corto plazo, se suelen denominar monetarios. Dan muy poco rendimiento, pero ese rendimiento es prácticamente seguro. Hay ETFs de deuda de corto plazo, pongamos 1—3 años. También de plazos medios pongamos 5—7 años, de plazos más largos, quizá unos 10 o 15 años de media, y también los hay de deuda de largo plazo 20 años, 25 años, 30 años o más. Además estos fondos pueden ser de alguna forma 'temáticos': bonos del gobierno, deuda de empresas, deuda de alto rendimiento, deuda de países emergentes, deuda europea (en euros), deuda de Estados Unidos (en dólares), etc. etc. etc.
Del mismo modo, pero con incluso más opciones, hay ETFs de acciones. Hay ETFs indexados al índice de una bolsa concreta: al IBEX35 español, o al CAC40 francés o al AEX holandés o al S&P 500 de Estados Unidos o al Nikkei 225 de Japón o al Hang Seng de Hong Kong. También hay ETFs de regiones: Eurostoxx 50 o el Eurostoxx 600 son índices de la zona Euro. Pero también hay ETFs de Europa física y además de la zona Euro también hay una selección de empresas de Suiza, Reino Unido, Noruega, etc. O de America del Norte (Canada, Estados Unidos, México). Hay ETFs que seleccionan empresas según alguno de los factores que suelen incidir en su rendimiento, por ejemplo hay ETFs de empresas de gran capitalización, de capitalización media o de pequeña capitalización. Igualmente hay ETFs que seleccionan por el tipo de empresa y distinguen entre empresas de crecimiento rápido y más volátiles (usualmente empresas de tecnologías punteras) o empresas basadas en procesos más consolidados y menos tecnológicos, con menos crecimiento pero también usualmente con menos volatilidad. Hay ETFs que eligen las empresas que tienen más tendencia ascendente y es más clara, es lo que se denomina el factor momentum. Hay ETFs que son sectoriales: de empresas farmaceúticas, bancos, aseguradoras, empresas industriales, de empresas de consumo básico, etc. Hay ETFs que son sectoriales y regionales a la vez, por ejemplo, puede haber un ETFs de bancos europeos. Y también hay ETFs mundiales, que eligen empresas de todo el mundo en función del criterio del gestor del fondo.
Además de haber ETFs de deuda y de acciones, también hay ETFs (técnicamente reciben el nombre de ETCs o ETNs) de materias primas. De estos digamos que hay dos tipos: los que tienen el subyacente y los que usan derivados. La idea general que suelen trasmitir los analistas especializados en materias primas es que sería mejor elegir un ETC respaldado directamente por la materia prima, que uno mediante un derivado. Aunque los que usan derivados suelen ser más baratos, porque realmente no tienen que encargarse de la materia prima física. Hay ETCs de oro (solo de oro) y no uno, hay unos cuantos. También hay varios ETCs de plata, solo de plata. Después hay ETCs de metales preciosos, que incluyen oro, plata, platino y quizá otras cosas, en diversas proporciones. Hay ETCs de cobre, solo de cobre. Y también hay ETCs de metales industriales. Hay ETCs de petróleo y solo de petróleo y también Gas (Natural). Hay ETCs de materias primas en general que incluyen un poco de todo: petróleo, gas natural, trigo, café, cobre, oro, etc. etc. etc. Usualmente, en los ETCs de materias primas, lo que más pesa es el petróleo y se nota que es el petróleo lo que más mueve su cotización. Hay incluso algún índice de 'materias primas' definido y ETCs indexados a este índice.
Y además de lo anterior, en bolsa también pueden cotizar SOCIMIs (Sociedad Anónima Cotizada de Inversión en el Mercado Inmobiliario) o REITs (Real Estate Investment Trust) por su siglas en inglés. Una SOCIMI es una especie de fondo que invierte en construciones de algún tipo. Típicamente, viviendas que se alquilan o naves industriales o naves para logística u hoteles, o centros comerciales o oficinas u hospitales. Aunque también pueden dedicarse a la adquisición de suelo para su posterior edificación. Pueden ser muy específicos de un solo tipo de construcción, pero también podrían poseer activos de tipos distintos. Son similares a un ETF y se compran y se venden mediante acciones. Una de las características de las SOCIMIs es que tienen obligación por ley de repartir una gran parte de los beneficios como dividendos.
Lo interesante es que hay muchos ETFs, usualmente estarán disponibles más ETFs que fondos y eso quiere decir que en los ETFs hay competencia. Las comisiones de gestión (porque también están gestionados y hay un gestor que se encarga de elegir los activos en los que está invertido el capital del ETF) pueden ser mucho más bajas, en algunos casos, las comisiones que pueden ser del 0.10% anual o incluso inferior. Eso sí, las acciones del ETF se deben comprar y hay que elegir el ETF que se quiere comprar. Aun así, es muy conveniente mirar a ver qué comisiones se cobran en el ETF que quiera comprar, en qué dice que invierte, y si paga dividendos dónde está domiciliado.
Además mediante ETFs uno se puede construir una inversión a medida sin necesidad de gestionar todos los activos de forma directa e independiente. Imaginemos que hemos llegado a la conclusión de que la mejor forma de invertir es destinando un 25% del capital disponible a acciones, otro 25% a deuda de larzo plazo, otro 25% a deuda de muy corto plazo y otro 25% a materias primas. Solo habría que seleccionar 4 ETFs para conseguir una inversión de este tipo. E igual que se puede hacer esto, también se podría hacer una gestión más fina de algún activo y mantener los ETFs para otros. Por ejemplo, quizá alguien mantendría los ETFs de deuda y los de materias primas, pero preferiría seleccionar acciones una por una en vez de elegir un ETF de un índice o de momentum o sectorial.
Alguien podría pensar: no tiene sentido tener un 50% de la inversión repartida entre deuda de corto plazo y deuda de largo plazo, si lo que hay que hacer es meterlo todo en acciones para obtener un mayor rendimiento. Pero hay definidas algunas configuraciones concretas porque hay estudios realizados acerca de la rentabilidad esperada o de la volatilidad que se sufre. Esto es debido a que hay distintos objetivos y distintas formas de entender la inversión. Un fondo de pensiones, que debe buscar acumular la mayor cantidad posible de capital y tener una buena rentabilidad a 30 años vista, quizá no pueda sufrir una corrección de un -50% o un -65% cuando faltan 5 años para que su dueño empiece a necesitar su dinero. En función del horizonte de inversión, del objetivo de esa inversión o de lo nervioso que sea el inversor, hay distintas configuraciones que ya tienen analizado cómo se van a comportar, en promedio, y qué es lo que se puede esperar. Por ejemplo, durante mucho tiempo se utilizó un reparto del capital en 60%/40% donde el 60% se invertía en acciones, típicamente en un índice. Y el 40% se invertía en deuda. ¿Por qué? Porque la deuda amortigua las caídas cuando la bolsa baja y al mismo tiempo el 60% está invertido en bolsa y cuando la bolsa sube, se obtiene una buena parte de la rentabilidad. Este reparto se debe mantener en el tiempo, quiero decir, si baja mucho la bolsa, cada mes o cada tres meses se mueve dinero de la deuda a las acciones hasta recuperar los porcentajes. Si la bolsa sube mucho, cuando se haga el ajuste se venderá parte de la inversión en bolsa y se comprará más deuda, para volver a recuperar las proporciones. Igual que está el reparto del capital en 60%/40%, también hay propuestas del 40%/60% y del 50%/50%, para acciones y deuda.
Hay otras configuraciones más complejas como la que he indicado antes de repartos al 25% entre deuda de muy corto plazo, deuda de largo plazo, acciones (usualmente se menciona el S&P 500) y materias primas. Hay quien propone usar solo oro como materia prima en este reparto.
Otro ejemplo de reparto similar al anterior propone repartir el capital en cinco activos por igual: un 20% en acciones de un mercado amplio (el S&P 500 o un incluso un índice mundial), un 20% en acciones de empresas de tamaño pequeño, un 20% en bonos del tesoro de plazos largos, un 20% en deuda de plazos muy cortos o fodos monetarios y un 20% en oro.
Todas estas propuestas requieren un rebalanceo cada cierto tiempo. Los activos que suban más deben compensarse con los que suben menos para mantener los porcentajes.
Hay otras configuraciones más complejas como la que he indicado antes de repartos al 25% entre deuda de muy corto plazo, deuda de largo plazo, acciones (usualmente se menciona el S&P 500) y materias primas. Hay quien propone usar solo oro como materia prima en este reparto.
Otro ejemplo de reparto similar al anterior propone repartir el capital en cinco activos por igual: un 20% en acciones de un mercado amplio (el S&P 500 o un incluso un índice mundial), un 20% en acciones de empresas de tamaño pequeño, un 20% en bonos del tesoro de plazos largos, un 20% en deuda de plazos muy cortos o fodos monetarios y un 20% en oro.
Todas estas propuestas requieren un rebalanceo cada cierto tiempo. Los activos que suban más deben compensarse con los que suben menos para mantener los porcentajes.
Este tipo de reparto de las inversiones busca que siempre haya algo que pueda estar en condiciones de amortiguar las correciones. Antes o después la bolsa corrige, porque se suele mover según la economía. Y la economía crece durante unos años y después viene una corrección (normalmente denominada recesión o al menos un estancamiento económico) y la bolsa lo refleja. Pero si la bolsa está corrigiendo, la deuda puede no hacerlo mal y en concreto, la deuda de muy corto plazo, puede no corregir nada. La parte de deuda de muy corto plazo es un 20% o 25% de la inversión, que nunca va a dar un gran rendimiento, pero casi siempre va a dar rendimiento y será difícil que sufra pérdidas. Además, con la parte de la deuda de muy corto plazo se puede seguir una estrategia muy particular. Si la parte de renta varible sufre una gran caída (un -50%, -65% o -80%) se puede vender la parte de deuda de muy corto plazo e invertirla entera en renta variable. ¿Con qué objetivo? La renta variable sufre correcciones bruscas, usualmente rápidas y que pueden ser profundas. No es tan fácil ver un índice caer un -50% (y menos un -80%) pero puede ocurrir. Sin embargo, después de esas correcciones tan importantes, también suele recuperarse. Los índices (esto NO sirve para acciones individuales, solo para índices) tienden a subir con el tiempo. Quizá haga falta mucho tiempo, pero tienden a subir y a hacer nuevos máximos. Y a veces ni siquiera tardan demasiado. La parte de deuda a corto plazo se puede utilizar como reserva que no sufre la corrección para invertirla en un activo que se ha abaratado mucho (y mejor si es demasiado) y que puede recuperar valor mucho más rápidamente de lo que lo puede generar la inversión en deuda a muy corto plazo. Eso sí, esto exige estar atentos a la evolución de las inversiones y tener suficiente ánimo para hacer el cambio de inversión a un activo que ya ha perdido mucho valor.
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