Influencia de la evolución de la rentabilidad de la renta fija en la renta variable
20 de agosto de 2026
Aunque un inversor en renta variable (acciones, ETFs, futuros, opciones, etc.) suele tener cierta alergia a la renta fija (deuda pública o privada), hay que ser consciente de que hay una relación entre ambas formas de inversión y la evolución de una puede influir en la evolución de la otra, y más en concreto, la evolución de la renta fija influye en la renta variable.
Para empezar, hay mucha más cantidad de dinero invertido en renta fija que en renta variable, y la relación es aproximadamente de un 90% a 10%, donde el 90% es inversión en renta fija. Digamos que hay quizá mucho inversor que tiene mucha aversión a perder dinero cuando invierte y eso se puede lograr mejor con la renta fija que con la renta variable. En otros casos, por ejemplo en un fondo de pensiones, puede haber muchas limitaciones para perder dinero y por tanto, la inversión en renta fija proporcionará una seguridad que no la proporciona la renta variable. Claro que todo esto es según el tipo de inversión que se haga, porque incluso invirtiendo en renta fija se pueden sufrir pérdidas, más allá de las pérdidas que sean sólo virtuales debido a las normas de valoración contable.
Los inversores en renta variable suelen tener una relación con el riesgo y las pérdidas distinta a los inversores en renta fija. Cuando se hace una inversión en renta variable, una de las cosas que hay que tener en cuenta es cuánta pérdida se está dispuesto a aceptar y esa cantidad permite fijar dónde se pone el stop de pérdidas. Por tanto, se acepta que tu inversión esté en pérdidas 'virtuales' (realmente la palabra que se suele utilizar es latentes) a cambio de la posiblidad de obtener una rentabilidad mayor.
Los inversores en renta fija suelen tener una relación con el riesgo y las pérdidas distinta a los inversores en renta variable. La renta fija se denomina así porque si se mantiene hasta su vencimiento, siempre se recibe el principal invertido y los intereses generados. Por tanto, teóricamente no puede haber pérdidas. Y esto es cierto para un inversor que mantenga siempre la inversión hasta su finalización. Pero no es igual de cierto para un inversor en ETFs o en otros tipos de fondos que tengan deuda en su inversión. ¿Por qué? Por dos motivos:
- Los fondos y otras instituciones de inversión colectiva deben reflejar 'el valor actual' de sus inversiones, por normativa legal.
- Si te ves obligado a liquidar una inversión en renta fija antes de llegar a su vencimiento, puede que tengas que aceptar pérdidas para poder vender.
Para entender por qué puede haber pérdidas en una inversión en renta fija hay que entender cómo evolucionan los tipos de interés. Para empezar, hay que saber que el tipo de interés suele depender del tiempo, los inversores en deuda de mayor duración suelen exigir más interés, porque el tipo de interés supuestamente refleja la inflación y el riesgo y cuanto más tiempo dure la inversión más riesgos pueden surgir y la inflación puede subir aunque sea de forma transitoria durante algún periodo dentro del plazo de la inversión. Esto se 'anticipa' o 'descuenta' y se exige un tipo de interés que lo compense.
Esta diferencia en el tipo de interés exigido por los inversores de renta fija se puede representar como una 'curva', donde el rendimiento (el tipo de interés) es menor cuando la deuda que se compra vence muy pronto (meses, o muy pocos años) y según se va alargando el plazo, el tipo de interés aumenta. En general, una letra del tesoro a 6 meses será más barata (exigirá un tipo de interés más bajo) que un bono a 2 años y éste será más barato que un bono a 10 y éste será más barato que una obligación a 30 años. En general.
Pero los tipos de interés no es algo 'fijo', quiero decir, el tipo de interés que piden los inversores en cada momento está en función de la inflación del momento, de la previsión de inflación en el futuro y de los riesgos percibidos para el emisor de la deuda. A país que tiene la inflación controlada por debajo del 2% anual, una cantidad global de deuda emitida que representa un porcentaje bajo y manejable con respecto a su PIB (Producto Interior Bruto) y un déficit público inferior al incremento del PIB se le exigirá un tipo de interés menor que a un país que tiene una inflación persistentemente por encima del 3.5%, una cantidad de deuda emitida que represente un porcentaje alto o muy alto con respecto a su PIB y un déficit público igual o superior al incremento del PIB, dado que en el segundo caso, la inflación es mayor y hay que compensarla, y la deuda es grande y es en sí un riesgo de impago futuro, en especial porque el déficit público es alto y el déficit se cubre emitiendo más deuda, con lo cual la deuda va a seguir creciendo en los próximos años y esto aumenta el riesgo de impago de la deuda.
Por tanto, los tipos de interés no son algo estático, para una letra del tesoro a un año en unas determinadas circunstancias económicas un tipo de interés del 2% puede ser adecuado pero con otras circunstancias económicas ese interés puede ser insuficiente y quizá el país se vea obligado a aceptar un tipo de interés del 4%. Aquí conviene recordar que algunas magnitudes económicas como el PIB depende de la actividad económica del país, pero la cantidad de deuda emitida es fija: si hay una recesión económica, la economía se contrae y el PIB baja entonces la relación deuda/PIB cambia y quizá se pase de un porcentaje aceptable a uno menos aceptable. Y eso influiría en el riesgo percibido por los inversores (los inversores institucionales que hacen grandes inversiones son muy alérgicos a comprar deuda de países que pueden tener problemas para devolver el dinero que reciben).
Debido a esto, la deuda también cotiza. Hay un mercado de deuda secundario, donde se puede comprar y vender deuda directamente entre inversores, sin necesidad de tener que recurrir a los emisores de deuda. Pero en este mercado, el tipo de interés exigido para comprar y vender es el actual, no el que se aceptó cuando se hizo la compra de la deuda al emisor. Si tu compraste una emisión de obligaciones a 30 años al 3% hace 15 años y ahora el mercado exige un 4% para comprar deuda a 15 años, si se quisiese vender esa obligación, el 1% de diferencia durante los siguientes 15 años se tendría que absorver en el precio de la obligación. Esta es la razón por la cual la inversión en deuda puede acarrear pérdidas: si hay que obtener liquidez, te ves obligado a vender ahora absorviendo en el precio de venta la variación (al alza) de los tipos de interés. Aunque lo expuesto hasta ahora solo ha sido el caso malo, cuando los tipos de interés suben, pero también hay un caso bueno, si el tipo de interés exigido baja y tu vendes tu inversión en el mercado secundario, también se compensa, pero esta vez sería a tu favor.
Qué influye en los tipos de interés de la deuda
Básicamente 3 elementos que influyen en el tipo de intéres de la deuda:
- La inflación presente y la expectativa de inflación futura.
- El riesgo percibido por el mercado del emisor de la deuda, también presente y futuro.
- El banco central del país, que puede hacer varias cosas para influir en el tipo de interés de la deuda de un país.
Un banco central suele tener como único objetivo o al menos como el primero de sus objetivos el control de la inflación. Usualmente, los bancos centrales tienen como misión mantener la inflación fija en un valor bajo. La cifra 'mágica' que se suele utilizar es del 2%, pero habrá muchos bancos centrales que estarán perfectamente y muy contentos si la inflación de su país se mantiene sistemáticamente por debajo de ese número.
Una de las armas más clásicas que tiene un banco central para tratar de rebajar la inflación es subir el tipo de interés de referencia con el que presta dinero a los bancos comerciales. El negocio de un banco comercial se puede resumir en pedir dinero prestado (al banco central) a corto plazo para prestarlo a largo plazo (a un cliente) con un diferencial. Eso quiere decir que si la inflación sube, un banco central suele subir su tipo de interés de referencia para que el crédito sea más caro y desincentive la actividad económica de los clientes, que cada vez tienen que pagar más por el dinero que reciben prestado. Alguien podría pensar que basta con no pedir préstamos o créditos y se evita este problema, pero eso normalmente no puede ser así, gran parte de la actividad económica de la mayoría de los países depende de alguna forma crédito. Si se reduce el crétido se reduce la actividad económica (hay negocios que dejan de ser rentables si los costes suben) y eso reduce la inflación. O esto es lo que dice la teoría. Y es cierto, siempre que la inflación se produzca por un aumento en la demanda (de bienes o servicios), pero si el aumento de la inflación viene producido por un aumento de precios debido a una disminución de la oferta (el bien o el servicio se vuelve más caro porque no hay suficiente para toda la demanda existente aunque la demanda no varíe e incluso aunque no pueda reducirse), aumentar el tipo de interés no suele servir para nada. Aun así, un banco central, en el escenario de inflación debida a la redución de oferta, subirá los tipos de interés porque no hay otras herramientas.
Y este tipo de interés de referencia del banco central tiene su impacto en la deuda. Ese tipo de interés de referencia del banco central influye en el tipo de interés exigido a la deuda que emite el país. Por ejemplo, el Banco Central Europeo tiene en estos momentos su tipo de interés de referencia al 2,40%. El Tesoro de España, el 11/8/2026 adjudicó Letras del Tesoro a 3 meses a un tipo medio del 2.387% (según la propia web del Tesoro) y a 9 meses a un tipo de medio del 2.605%. El 6/8/2026 adjudicó bonos de 5 años al 3,008% y obligaciones a 10 años al 3.545%. Como se puede observar, básicamente el interés exigido en las emisiones de deuda a corto plazo se iguala al exigido por el BCE a los bancos y cumpliendo lo indicado por la curva de tipos, según aumenta la duración de la deuda emitida, aumenta también el interés exigido.
Por tanto, si el banco central mueve el tipo de interés de referencia, también va a mover el tipo de interés que se exige para la nueva deuda que se emite y para la deuda que se mueve a tráves del mercado secundario. Esto es lo que normalmente se denomina control de la curva de tipos. Un banco central puede mantener bajo su tipo de interés de referencia para reducir el tipo de interés de la deuda a corto plazo. Esto no solo se hace fijando un tipo de interés de referencia más bajo del necesario para controlar la inflación, también exige comprar directamente deuda al emisor para mantener artificialmente bajos los tipos de interés exigidos para la deuda de plazos más cortos. Y por cierto, si un banco central compra deuda al emisor o en el mercado secundario, lo que hace es inyectar más dinero al mercado, aumenta la liquidez, en una operación que denominan quantitative easing. Y aumentar la liquidez normalmente influye sobre la inflación, aumentándola. Si se inyecta poco dinero, no pasa nada, porque no se nota en la economía, pero eso no permite influir en los tipos de interés que se pagan en la deuda, por lo que se termina inyectando una cantidad apreciable de liquidez y eso termina influyendo en la inflación, a no ser que el banco central después haga la operación contraria (vender la deuda que ha tenido que comprar para mantener artificialmente bajo el tipo de interés exigido a la deuda). Pero para poder deshacer la operación, se deben dar las circunstancias para poder hacerlo. Además, aumentar la masa monetaria en circulación afecta al cambio de la divisa con respecto a las demás, y la divisa se devalua.
Además de mover el tipo de interés, un banco central puede hacer más cosas. Normalmente un país no tiene emitida toda su deuda al mismo plazo, no todo son letras a 3 meses, que hay que renovar cada 3 meses, porque vencen. Un país suele emitir a distintos plazos y un 'mix' de deuda emitida según los plazos. Normalmente los países suelen emitir más deuda por debajo de los 10 años. Es más, el tipo de interés exigido por los bonos de 2 y de 10 años suelen utilizarse como referencia para seguir la evolución de la deuda y para algunas operaciones comerciales como por ejemplo, el tipo de interés de las hipotecas.
Aquí puede surgir una duda: ¿por qué vender deuda a 30 años si es más cara, cuando se puede vender deuda a 6 meses que es más barata? La explicación para esto es compleja. Por un lado, usualmente el Tesoro de un país no quiere que toda la deuda venza a la vez. Por eso no se emite toda la deuda sistemáticamente a 3 meses. Y sería un engorro tener que renovar toda la emisión de deuda cada 3 meses, para el tesoro y para los inversores que se verían obligados a gestionar compras cada poco tiempo. Además, tener que renovar todo el conjunto de las emisiones cada poco tiempo volvería toda la deuda totalmente dependiente de los tipos de interés actuales. Digamos que las emisiones a largo plazo ayudan a establecer una medida para el riesgo percibido del país. Si es 'fácil' colocar deuda a 30 años, eso quiere decir que los inversores se fían de la economía del país en plazos de tiempo largos. Si para colocar deuda a 30 años te exigen un tipo de interés más alto que a otros países, eso quiere decir que los inversores ven más riesgo en tu país (realmente en la capacidad de pago de la deuda del país) que en otros países. Además, la deuda emitida a plazos largos ayuda a reducir la volatilidad en el tipo medio de las emisiones.
Entonces, un país tendrá emisiones de deuda desde 3 meses hasta 30 o 50 años (algunos países incluso emiten deuda a 100 años), y esto permite calcular un tipo de interés medio para toda la deuda emitida. Haciendo una media ponderada del tipo de interés y del tamaño de las emisiones, se puede calcular la media ponderada del interés que se está pagando en el momento actual. ¿Qué ocurre cuando los inversores empiezan a descontar que puede haber problemas en una economía? Usualmente que van a ir subiendo los tipos de interés exigidos por la deuda. Si el problema es de solvencia del país, esto es, no se confía que pueda cumplir con las obligaciones a largo plazo, lo que más sube es el tipo de interés de la deuda a largo plazo. Si el problema es de liquidez, esto es, el país tiene problemas para recaudar suficiente dinero ahora mismo para mantener funcionando la administración del país, de los organismos públicos y al mismo tiempo atendender los intereses de la deuda que vence de forma inmediata, entonces lo que suele subir es el tipo de interés exigido para los plazos más cortos, la curva de tipos se da la vuelta y el tipo de interés es muy elevado para los plazos cortos y va descendiendo según se largan los plazos de vencimiento de la deuda.
Si hay un tipo de interés medio para la deuda, si baja ese tipo de interés medio calculado, también se puede transmitir una imagen de que el riesgo percibido es menor de lo que realmente es. Y esto se puede hacer mediante lo que se denomina operación twist. Una operación twist consiste en que el banco central compra deuda en el mercado secundario de plazos largos (entre 10 y 30 años) y reemplaza esa deuda por deuda de plazos más cortos (de 2 a 7 años, o incluso por letras a menos de 1 año). Esto hace que disminuya el montante de deuda emitida en plazos largos en circulación, que ahora exige un tipo de interés más elevado, y aumente la deuda en circulación emitida en plazos cortos, que exige un tipo de interés más bajo. El tipo de interés medio de la deuda emitida disminuirá y se aliviará la presión que supone la deuda a largo plazo. Y el riesgo se transfiere de los inversores de deuda al banco central. Y sí, los bancos centrales compran y venden deuda en el mercado secundario directamente, como si fuesen un inversor más. La excusa oficial es que 'a veces' no hay liquidez suficiente en el mercado secundario y es mejor facilitarla que permitir que se cree un problema porque puntualmente no haya suficiente interés en deuda o en deuda de unos plazos determinados.
¿Por qué influye el tipo de intéres de la renta fija en la renta variable?
Hay dos razones por las que influye el tipo de interés de la renta fija en la renta variable. Si el interés que da la renta fija es suficientemente alto, los inversores con menor tolerancia al riesgo o que buscan mayor seguridad de para sus inversiones, pasan a preferir la inversión en renta fija sobre la renta variable. Si el tipo de interés exigido a la deuda es suficiente para compensar la inflación y ganar algo, hay muchos inversores que prefieren la seguridad que proporciona la renta fija al riesgo que supone la renta variable. Entonces, se venden las posiciones en renta variable y se invierten en deuda pública. Esto reduce la liquidez disponible para la renta varible y puede ocasionar o bajadas en la renta variable o al menos cierto estancamiento en las cotizaciones.
Hay muchas operaciones de renta variable que incluye el uso de crédito, porque están apalancadas. Subir el tipo de interés implica aumentar los costes de las operaciones apalancadas. Y por ello habrá operaciones que ya no sean rentables o que aumenten mucho su riesgo. Si no hay demasiadas operaciones de este tipo, no pasaría gran cosa, excepto que quizá la renta variable pudiese estancarse. Pero siempre han dicho que lo que realmente rompe las tendencias alcistas en renta variable es la rentabilidad de los bonos. Subidas rápidas y fuertes en los tipos de interés exigidos por la renta fija, especialmente cuando supera ciertos límites, hace que la inversión en renta variable sencillamente ya no sea rentable (teniendo en cuenta el riesgo). Y esto sí puede suponer una buena corrección en la renta variable, porque si se deshacen posiciones en renta variable cuando hay mucha inversión apalancada, las bajadas suelen ser grandes y rápidas, hasta que el apalancamiento se reduce o se elimina.

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