Apalancamiento en el S&P 500 (a diciembre de 2025)
15 de febrero de 2026
Hoy, el Cárpatos ha hecho unas reflexiones sobre el margen de deuda que me han gustado bastante, así que las voy a apuntar aquí, para que se puedan consultar algunas de las cosas que dice. En concreto en lo referente al margen de deuda.
El margen de deuda se refiere a las cantidades que se piden prestadas cuando se hace una inversión apalancada. Si se compra un producto derivado que tiene un aplancamiento x10, pero tu solo depositas 1, alguien debe poner, al menos, los otros 9 que faltan para que se pueda hacer la inversión en el subyacente (o lo que sea que se use para conseguir la rentabilidad) que consigue que se genere ese rendimiento 10 veces superior al rendimiento real del activo. Esto, en principio, es así para todos los derivados con apalancamiento que hay: futuros, CFDs, ETFs, etc.
El margen de deuda se puede consultar en FINRA.org, que proporciona información mensual. El enlace directo a la información de margen de deuda es el siguiente: https://www.finra.org/rules-guidance/key-topics/margin-accounts/margin-statistics
Que haya mucho margen de deuda, en principio, no significa nada. Solo quiere decir que hay mucha inversión con dinero prestado. Cuando se invierte con apalancamiento, al mercado entra o sale mucho más dinero del que tu pones en tu inversión (insisto, si realmente hay que invertir en el subyacente para lograr la rentabilidad). El problema surge cuando la cotización del activo suyacente se mueve en la dirección contraria a la que intersa para tu producto derivado, porque entonces, cuando se alcanza el límite de las garantías, el derivado correspondiente se vende (o liquida) y eso hace que se venda la posición del subyacente. Si se liquida tu producto derivado apalancado x10, no se vende el 1 que tu has puesto, se venden los 10 que hace falta para generar la rentabilidad (o pérdida) x10 que debe conseguir el producto.
El siguiente gráfico es de Advisor Prespectives usando los datos del margen de deuda de FINRA. Representa el margen de deuda (en morado) y la evolución del S&P 500 (en verde) desde 1997 hasta 2025, ajustado por inflación (por eso pone 'Real' en el título). También tiene calculada una regresión lineal para el margen de deuda y para el S&P 500 (las líneas rectas, según el color correspondiente) e indica también los periodos de recesiones (los sombreados grises) en el intervalo.
Según este gráfico, parece haber mucha relación entre el margen de deuda y la evolución del S&P 500. Cuando sube el margen de deuda, el S&P 500 parece subir y cuando baja el margen de deuda, el S&P; 500 suele bajar.
Según el gráfico, parece claro que cuando se produce un máximo o mínimo relativo en el margen de deuda, también se produce un máximo o mínimo relativo en el S&P 500. Se puede ver, por ejemplo, en el máximo del año 2000, en el mínimo del año 2002, el siguiente máximo del año 2007, en el siguiente mínimo del año 2009, en el máximo del año 2021 y en el mínimo del año 2022.
Si existe una relación 'causa-efecto' entre el margen de deuda y la cotización del S&P 500, es difícil de saber con certeza. Quizá la cotización del índice se vea impulsada por el apalancamiento en las subidas y por el desapalancamiento en las bajadas. Pero esto también admite una explicación 'psicológica', cuando el S&P 500 sube con una tendencia clara y los inversores están confiados en la tendencia, posiblemente intente aprovechar la tendencia multiplicando las ganancias.
Claro, cuando hay mucho apalancamiento en el mercado, lo que se tiene es que ante cualquier movimiento en dirección contraria de la cotización, se pueden cerrar muchas posiciones apalancadas y sale mucho dinero del mercado al venderse los subyacentes. Bien porque los inversores decidan vender o porque se llegue al límite de las garantías y se el cierre sea automático. En cualquier caso, esos cierren suponen ventas de los suyacentes. Esto, en determinados casos, supone un proceso de 'desapalancamiento', es decir, se liquidan muchas posiciones apalancadas que no se vuelven a abrir. Y eso reduce el apalancamiento general en el sistema.
Dónde se ven estos procesos de 'desapalancamiento' en el gráfico: después del pico del 2000, donde después vino una crisis (la de las punto com); después del pico del 2007, donde después vino una crisis (la de las subprime); y después del año 2021, donde después hubo un tramo bajista en el S&P 500 que duró aproximadamente 1 año, desde enero de 2021 hasta enero de 2022.
Se podría pensar que si el S&P 500 sube en su cotización, lo lógico es que el apalancamiento necesario para invertir también suba. Y en principio eso sería lógico. Pero desde Advisor Perspectives también han comprobado que en realidad, el apalancamiento no sube de forma lineal con el rendimiento del índice, como se puede ver en la figura que está justo encima de este párrafo. El S&P 500, en verde, ha subido un 327% desde 1997 y el apalancamiento, en morado, ha subido un 482%. El apalancamiento ha subido más de lo que lo ha hecho el subyacente y eso indica que hay más dinero prestado invertido en el subyacente. Si siempre hubiese la misma inversión apalancada, ambos porcentajes serían iguales.
Que se haya alcanzado un nuevo máximo en el apalancamiento no quiere decir que el apalancamiento no pueda seguir subiendo. Solo quiere decir que hay mucho apalancamiento y cuando haya un desapalancamiento, posiblemente ocurra lo mismo que ya ha ocurrido en veces anteriores, un proceso de desapalancamiento rápido y brusco y posiblemente coindirá con una corrección del índice.
¿Qué podría forzar un desapalancamiento?
Y en este punto es donde Cárpatos ha proporcionado otros datos que pueden resultar útiles. Goldman Sach hizo un análisis sobre los mercados bajistas, y en concreto, la relación entre la causa de estos mercados bajistas y cuánta caída suponen, obviamente usando medias aritméticas.
Se han clasificado los mercados bajistas en 3 clases en función de sus causas:
Estructurales: como por ejemplo, la crisis financiera global (se refiere a la de las subprime) del 2007—2008, provocados por desequilibrios estructurales y burbujas financieras.
Cíclicos: en función del ciclo económico, y se desencadenan por un aumento de tipos de interés o por una caída en los beneficios.
Impulsados por eventos: que suponen un choque puntual que no conduce a una recesión o que desvía temporalmente un ciclo económico. Las causas pueden ser: guerras, subidas bruscas del precio de petróleo, una crisis en mercados emergentes o desajustes técnicos del mercado. Uno reciente de este tipo fue el causado por el COVID.
Estructurales: como por ejemplo, la crisis financiera global (se refiere a la de las subprime) del 2007—2008, provocados por desequilibrios estructurales y burbujas financieras.
Cíclicos: en función del ciclo económico, y se desencadenan por un aumento de tipos de interés o por una caída en los beneficios.
Impulsados por eventos: que suponen un choque puntual que no conduce a una recesión o que desvía temporalmente un ciclo económico. Las causas pueden ser: guerras, subidas bruscas del precio de petróleo, una crisis en mercados emergentes o desajustes técnicos del mercado. Uno reciente de este tipo fue el causado por el COVID.
Según el estudio, los mercados bajistas estructurales tendrían los mayores efectos, con caídas que podrían rondar el -60% y que podrían durar 3 o más años. En este caso, se tardaría unos 10 años en lograr la recuperación completa de la economía.
Los mercados bajistas dependientes del ciclo, tendrían unas caídas que pueden rondar el -30% y que podrían durar unos 2 años y tardarían unos 5 años en recuperarse.
Los mercados bajistas impulsados por evento, tienen unas caídas que podrían rondar también el -30%, pero suelen ser los que menos durarían, unos 8 meses y tardarían unos 2 años en recuperare.
Otras entradas anteriores relacionadas con este mismo tema:
- Variación del margen de deuda en 7 meses (en el S&P 500) (del 20/12/2025)
- Inversión a crédito y capitalización del mercado de valores (del 21/09/2025)
- Comportamiento de los activos 'refugio' cuando hay tendencias bajistas en la bolsa (19/04/2025)


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